Martín Pérez no ocultaba su devoción por “Alicia en el País de las Maravillas”. Se hacía llamar “Cheshire Cat Catrroll, o solo Cheshire”, por el nombre del gato de la gran sonrisa que aparece en esa historia, combinado con el apellido del autor. Fue uno de los fundadores de la “Lewis Carroll Society Argentina”, a través de la cual dio innumerables charlas y organizó exposiciones y eventos para homenajear a su autor. sobre todo cuando la obra cumplió 150 años, en 2015.
Extraoficialmente trascendió que éste y otros grupos similares eran observados de cerca por investigadores que combaten el tráfico de pornografía infantil y pedofilia.
Es que existen innumerables referencias sobre la extraña relación entre Carroll y Alice Linddell, la inspiración real de la Alicia del cuento, de las que muchos concluyen que el autor estaba obsesionado con la niña.
Al parecer, era desde la librería de la universidad de Oxford desde donde Carroll veía el jardín en el que jugaban Alicia y sus dos hermanas, hijas de Henry George Liddell, el decano del colegio donde Carroll trabajaba como profesor.
De hecho, el escritor, que se había comprado una cámara años antes, había fotografiado a las pequeñas con diferentes disfraces en su estudio, aunque era evidente que Alicia era su favorita. La foto que originaría la polémica sobre la naturaleza de su relación es una en la que la niña de 9 años aparece disfrazada de mendiga con los hombros al aire. Carroll habría llegado a pedir su mano, tras lo cual la familia dejó de hablarle.
Según los investigadores, Martín Pérez “tenía una versión pornográfica de ‘Alicia’”
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