La competencia entre el cine tradicional y el producido por plataformas de streaming se pone a cada segundo más caliente. Amazon, con los 30,5 millones de suscriptores de Amazon Prime, gastó el año pasado 337 millones de dólares en contenido original. Planea producir 16 películas al año y está disponible en más de 200 países. Netflix, con casi 94 millones de suscriptores a nivel mundial supera por mucho esos gastos, y desembolsó 1.200 millones de dólares.
Esos grandes presupuestos han sido una bendición para el mercado de cine independiente que había quedado aplastado ante la caída de la venta de DVDs y los menores ingresos en taquilla. Ahora Netflix y Amazon suelen superar las ofertas de otros distribuidores en los festivales de cine. Y además de denunciar este “bullying” con billetera, algunos se han distanciado ante la influencia cada vez más grande de los servicios de streaming. El director Craig Atkinson, del documental sobre la militarización de la policía “Do Not Resist”, habló sobre lo que describió como las duras tácticas de negociación de Netflix y el control cada vez mayor sobre los artistas.
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