Desde hace décadas que Río de Janeiro tiene fama de ser una ciudad insegura, especialmente para las hordas de turistas que copan sus playas en temporada alta, con especial acento en Año Nuevo y en el Carnaval.
Las formas de robo que más se registran son los arrebatos de bolsos y pertenencias de la gente que disfruta, despreocupada y relajada, del sol y el mar.
Los viajeros son alertados más de una vez de esta clase de robos, por parte del mismo personal de los hoteles o hasta en los puestos de playa. Sin embargo, la prevención no siempre alcanza.
Otro rasgo que caracteriza a Río es la importante custodia policial que se suele desplegar sobre la costa y en los sectores saturados de personas.
No obstante, en los últimos dos años pareció haber una merma en esa presencia. La crisis económica y política que castiga al país es un factor determinante en el aumento de la inseguridad.
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