El calor de la noche en Manantiales lo dan varios boliches que invitan a grupos o DJs, como “La casita”, en donde Esteban “Bata” Nuñez, uno de sus dueños, describe que “es una propuesta variada, adelante tenemos un local de ropa y en la parte de atrás arrancamos con comidas livianas y, poco a poco, se va creando clima, a las doce o una el boliche está que arde”. Allí, los rastros de la noche anterior siempre se notan.
“Mar de verdes” es otro punto que cuenta con una oferta gourmet con varias opciones vegetarianas y se llena sobre todo al medio día, y en la subida de Bikini se instaló una fábrica de cervezas argentina, que tiene un buen slogan: “Acéptalo, no podés hacer feliz a todo el mundo… no sos una cerveza”.
A este “food truck”- que debería llamarse “drink truck”- lo atiende Tim, un joven holandés que estuvo en Buenos Aires y, para acompañar la bebida, un “food truck” uruguayo ofrece sándwiches con diversos panes y originales combinaciones.
Así, este pueblito a orillas del mar que estuvo detenido en el tiempo, con un par de lugares fundacionales como “No me olvides”, “Cactus y Peces” y las “Velas de la Ballena”, que llegaron desde Punta Ballena y luego se dispararon por el mundo con sucursales en Miami y Buenos Aires, se convirtió esta vez en el centro de la movida esteña.
SUSCRIBITE a esta promo especial