Los senadores republicanos Susan Collins y Bill Cassidy presentaron ayer en conferencia de prensa en el Congreso en Washington, la Patient Freedom Act de 2017 (Ley de Libertad del Paciente), la ley que reemplazará uno de los mayores logros de la presidencia de Barack Obama, el plan de salud Affordable Care Act, conocido popularmente como “Obamacare”.
Ya antes de asumir, siendo presidente electo, Donald Trump había advertido que revocaría y reemplazaría simultáneamente el “Obamacare”, al que calificó de “desastre”. Según explicó Cassidy, se supone que la nueva ley garantizará que ninguna persona que actualmente usa el “Obamacare” se quede sin cobertura médica.
Además, según dijo, la Patient Freedom Act devolverá poderes a los estados, aumentará el acceso a un servicio de salud de “mejor calidad y menos costoso” para todos, mejorará la capacidad de elección de un seguro médico, y asegurará que casi 30 millones de norteamericanos que aún no tienen cobertura obtengan una.
El “Obamacare”, aprobado en 2010 y ratificado por el Tribunal Supremo en 2012, fue una de las normas más importantes firmada por Obama. Permitió los últimos años ampliar la obligatoriedad del seguro de salud a poco más de 22 de los casi 50 millones de ciudadanos sin cobertura que se fijaba como objetivo. Se estima que al menos entre 27 y 30 millones siguen sin cobertura. Tanto las aseguradoras como los beneficiarios estaban sometidos al sistema del “Obamacare”: las primeras debían integrar a todos los ciudadanos que aún no estaban, porque sus ingresos eran superiores al máximo para recibir subsidios; los segundos, estaban obligados a entrar en la cobertura, bajo amenaza de multa. La reforma de Obama se pensó para los ciudadanos que no tenían cobertura sanitaria, en un país que no ofrece un sistema universal financiado por las arcas públicas.
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