Lawrence Ripple, un hombre de 70 años oriundo de Kansas (EEUU), tomó una drástica decisión a principios de septiembre del 2016. Cansado de las discusiones con su esposa, escribió una nota que decía “Tengo una pistola, deme el dinero”, se la mostró y le dijo que iría a saltar un banco. Ella, incrédula, se quedó esperando su regreso a casa, que nunca ocurrió.
Ripple efectivamente estaba decidido a cometer el delito. Ese mismo día fue al mostrador de un banco, entregó la nota al cajero y obtuvo un botín de menos de 3 mil dólares. Pero en vez de huir, se sentó a esperar a la policía dentro de la sucursal y no se resistió al arresto. Cuando lo interrogaron, confesó que estaba agotado de su vida matrimonial.
Ahora, en una audiencia ante la Justicia, el hombre se declaró culpable por el robo y podría pasar hasta 20 años preso, sólo resta esperar la sentencia.
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