Después de varios años alejada de los focos, la actriz, directora y productora estadounidense Drew Barrymore vuelve a la vida artística convertida en zombi en la serie “Santa Clarita Diet” de Netflix, que se estrena en todo el mundo el 3 de febrero.
“Estaba nerviosa ante la idea de volver a trabajar”, confesó la intérprete cómica que se suma al grupo cada vez más grande de estrellas de cine que pasan a la pantalla chica. Y que llevaba casi dos años sin trabajar en el medio: en 2016 sólo sumó un crédito como productora en “Cómo estar soltera” y una participación especial en un episodio de “Old Mom Out”, en medio del divorcio con su tercer marido, Will Kopelman, padre de sus dos hijos.
“Cuando surgió la oportunidad estaba atravesando un mal momento en mi vida, pero a veces los peores momentos se convierten en una oportunidad para resucitar”, reveló Barrymore sobre lo que significó la llegada de la propuesta de Netflix para esta serie, en la que junto a Timothy Olyphant (“Justified”) interpretan a un matrimonio de agentes inmobiliarios que lleva una vida de “cómoda insatisfacción” que da un vuelco cuando ella, Sheila, experimenta una crisis dramática y se transforma en zombie y, por tanto, caníbal.
“Necesitaba despertar y Sheila me ha ayudado a hacerlo; perdí nueve kilos durante el rodaje, me aclaré el pelo, volví a ponerme tacones y experimenté un completo cambio de actitud a la par que el personaje”, explicó Barrymore, a quien volver al trabajo le devolvió el “foco” y la obligó a salir de su propia cómoda insatisfacción.
Su personaje hace constantemente cosas inapropiadas pero, según la actriz, tiene esa actitud de “vamos, tú también puedes hacerlo” y anima a los demás a hacer locuras. “Esas metáforas me parecían geniales”, subrayó, “me reí muchísimo leyendo el guión y eso también fue muy importante para superar mi momento”.
Se trata de un segundo renacer para Barrymore, quien se hizo famosa con solo 7 años como la niña de “ET”, y tras una infancia y adolescencia marcadas por el alcoholismo y el abandono de sus padres, se reinventó y creó su propia productora, que debutó con todo un éxito de la época, la comedia de adolescentes “Jamás Besada” (1999).
Dentro de esa faceta de productora, menos conocida, también ha alumbrado títulos de culto como “Donnie Darko” (2001) y éxitos como “Los ángeles de Charlie” (2000), que protagonizó junto a su amiga Cameron Díaz. Hace un par de años publicó unas memorias en las que contaba cómo rompió con su madre cuando tenía 14 años, y que su padre John Barrymore fue apenas una presencia esporádica en su vida, y además confesaba haber sufrido una depresión postparto tras el nacimiento de su segunda hija, nacida en 2014.
Netflix abrió en ese sentido una nueva ventana para mostrar la serie que protagoniza y produce y que, insiste, puede gustar a toda la familia: “Una de mis mayores pasiones como productora es alumbrar historias que puedan gustar por igual a una abuela y a su nieta y que ambas crean que es algo bueno. Eso es algo difícil”.
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