Lejos pareció haber quedado el tiempo en el que Abasto era un páramo de tranquilidad, con sus casas desperdigadas entre los campos. De un tiempo a esta parte -algunos vecinos calculan que todo empezó hace tres años- la localidad se tornó insegura, sobre todo en los sectores con obras en construcción.
El problema pareció agudizarse en los últimos meses. Un caso testigo es el de un hombre al que se le metieron a robar en un puñado de semanas.
El último de esos episodios ocurrió en la madrugada de ayer, cuando además ingresaron en otra construcción aledaña. Ambas están situadas en la zona de 229 y 498, a unos 600 metros de la Ruta 2.
Fue un par de hechos cometidos bajo la modalidad de “robo-hormiga”, que para las víctimas significaron pérdidas económicas importantes.
De la primera propiedad se llevaron robadas todo tipo de herramientas, incluidas una soldadora y una percutora. También sustrajeron cables, elementos de la instalación eléctrica y hasta elementos personales del dueño.
La víctima, que pidió reserva de su identidad, calculó que por este último caso perdió unos 20 mil pesos.
Similar fue para él lo que sucedió aproximadamente un mes atrás, cuando también ingresaron delincuentes tras superar el cerco perimetral.
Aquella vez, le sacaron dos ventanas que ya estaban instaladas en las paredes. En el robo de ayer, irrumpieron en un depósito trasero, después de violentar dos puertas.
el otro caso
A unos 50 metros hay emplazada otra obra en construcción. La banda que actuó ayer de madrugada ingresó con un vehículo -se presume que sería una camioneta- hasta al lado de un pequeño galpón donde los albañiles guardan sus herramientas de trabajo.
Los intrusos también saquearon esa dependencia: sustrajeron un trompo, una mezcladora, una bomba sumergible y palas.
Wilfredo, que trabaja en ese predio, también estimó pérdidas por unos 20 mil pesos. En este episodio, los delincuentes destrozaron candados para poder abrir el galpón y vaciarlo.
Algo raro intuyó Wilfredo cuando ayer fue a trabajar a la obra y vio la huella de un vehículo en el pasto. Por el momento no hay ninguna pista que involucre directamente a algún sospechoso.
Una vez que se descubrieron los hurtos, la policía se acercó hasta esos terrenos e hizo las averiguaciones del caso.
Aunque, como en todo pueblo, los rumores circularon con rapidez. El comentario apuntó a algunos vecinos que viven a menos de un kilómetro de donde se cometió el par de robos. “La zona está terrible”, destacó Wilfredo, quien agregó que Abasto “hace unos cuatro años” dejó de ser una zona en calma.
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