Mientras Donald Trump anunciaba sus planes para construir un muro a lo largo de la frontera entre EE UU y México, agentes de la Patrulla Fronteriza de San Diego buscaban traficantes de drogas y de personas con vehículos todo terreno en ese sector, donde hay muros de hasta cinco metros y medio, con alambres de púas, cámaras y luces.
Los mexicanos compraban en un centro comercial que llega a la frontera misma. Y decenas de migrantes acampaban en carpas de un refugio del lado mexicano, con la esperanza de cruzar algún día a EE UU. Para ellos, la orden ejecutiva de Trump del miércoles de construir el muro parece más bien un gesto simbólico, y alarmante, que marca el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre los dos países más que un disuasivo real para que la gente deje de venir a EE UU ilegalmente.
“Incluso si construyen el muro, lo trepo. Me traigo una escalera de la altura del muro o uso palos. Lo que sea, pero lo hago, paso al otro lado”, aseguró José de Jesús Ramírez, quien fue deportado recientemente y tiene a su esposa e hijos en EE UU. La respuesta de Ramírez refleja el sentir a lo largo de la frontera, una mezcla de resentimiento y resistencia, combinado con una sensación de que todo sigue igual. De hecho, cuando Trump hacía su anuncio, un grupo de trabajadores erigía un muro en la frontera. En una fría mañana en el desierto, los peones instalaron bloques de cemento que se usarán para sostener un muro de casi siete metros entre Sunland Park (Nuevo México) y Ciudad Juárez, del lado mexicano. El proyecto fue iniciado hace varios meses.
En Tijuana, hay un monumento de piedra dedicado a los dos países en 1948 como muestra de amistad, que estuvo alguna vez en la frontera misma, pero ahora está del lado mexicano, cerca de un gigantesco muro de barras de acero que llegan al Pacífico. Y hay cercas y otras barreras a lo largo de unos 1126 km, sobre todo en California y Arizona. En San Diego casi clausuraron el que supo ser uno de los cruces más transitados en la década de 1990. Hoy es uno de los sectores más fortificados de una frontera de unos 3.200 km de extensión.
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