Los portones de las cocheras de edificios, a veces imponentes y con apariencia de infranqueables, dejaron de ser un impedimento para que ingresen ladrones. En los últimos días hubo dos casos que así lo confirman y que empiezan a generar incertidumbre.
El último episodio de este tipo se produjo durante la madrugada de ayer, en 61 entre 26 y 27. En un lapso comprendido entre la 1 y las 5, llegaron delincuentes hasta ese complejo habitacional con la decisión tomada de entrar al garaje.
Flavio, damnificado por este robo, estimó que los ladrones “deben haber hecho fuerza con un auto” amarrado a la estructura de hierro que cubre la entrada a la cochera.
Esa suposición tuvo que ver con que el portón “quedó destruido por completo” y “desamurado” de la pared. En rigor, no hubo nadie que alcanzara a ver cuántos delincuentes eran y de qué manera actuaron. En el lugar no hay cámaras de seguridad.
Cuando pudieron vulnerar ese ingreso, los ladrones desistieron de llevarse los vehículos que tenían más a mano. En cambio, entraron directamente a buscar una moto Honda Falcon de 400 cilindradas, propiedad de Flavio. A decir de él, no se llevaron nada más de ahí.
“Es increíble la inteligencia que tuvieron que haber hecho para saber que estaba la moto guardada”, subrayó el hombre.
Más llamativa -o no tanto- se vuelve la historia cuando se tiene en cuenta que a Flavio le habían robado ese mismo rodado a punta de pistola a fines de diciembre pasado. Aquel asalto ocurrió en 26 y 61, a media cuadra del edificio. “Algunos días después la pude recuperar pero todavía seguía con el pedido de captura activo, así que no la pude usar”, se lamentó la víctima, en diálogo con EL DIA.
La semana pasada, en menos de un minuto varios delincuentes entraron por la fuerza a la cochera de un edificio de 27, 44 y 45. Aquella secuencia quedó filmada por las cámaras de seguridad del complejo. Del total de siete delincuentes, dos de ellos “se quedaron a cada uno de los lados del edificio, haciendo de campana” y verificando que nadie los descubriera, según comentaron en el lugar.
Los otros cinco se dedicaron a violentar el portón mecánico -controlado por un sistema eléctrico- que protege el acceso a la cochera. Por lo que se pudo ver en las marcas que quedaron sobre esa chapa blanca, los ladrones intervinieron todos a la vez y a los golpes.
Cuando consiguieron abrirlo, apuraron el paso hasta llegar al playón de estacionamiento. En total, de allí sustrajeron al menos una bicicleta y cuatro motos. Por el momento no hay ningún detenido.
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