Faltaban unos pocos minutos para las 9 de la mañana de ayer cuando la empleada de un local de ropa de mujer que está en El Dique, en Ensenada, llegó para comenzar una nueva jornada de trabajo.
Pese a que tenía las llaves para abrir el comercio, que está en 35 bis entre 122 y 123, primero tocó timbre en la casa de la madre de su patrona, ya que faltaban algunos minutos para abrir.
Mientras conversaban animadamente, por los fondos de la vivienda se colaron dos delincuentes armados y con guantes, que las sorprendieron y redujeron a punta de pistola.
Por lo que contaron luego las propias víctimas, los asaltantes permanecieron en el lugar durante casi una hora y media.
En ese interín, ataron y taparon las cabezas de las dos mujeres con algunas prendas. Después de revisar minuciosamente las distintas dependencias del lugar, se llevaron una cantidad no precisada de dinero, la moto y el celular de la empleada, además de mercadería.
“NO NOS MIREN”
En la tarde de ayer, la propietaria de ese local de ropa, Ana María Gaudio, aceptó contarle a EL DIA los detalles del audaz asalto.
“Se metieron en la casa de mi mamá por el fondo, cuando el local estaba cerrado” y en momentos en que “ella estaba con mi empleada”, explicó.
Dijo que “en principio eran dos los ladrones, pero es posible que haya actuado un tercero, porque a mi mamá y a mi empleada las ataron y les taparon la cabeza con unas prendas”, por lo que “no pudieron ver casi nada”.
De hecho, de arranque los asaltantes les ordenaron que no los miraran.
Pese a todo, las mujeres alcanzaron a ver que los intrusos “estaban vestidos de negro y tenían guantes”, para evitar dejar rastros”.
Luego reveló que “como los delincuentes pedían saber dónde había dinero y mi mamá no escucha bien, uno de los ladrones se le acercó al oído y le preguntó dónde tenía dólares, que por supuesto no tenía”.
Los ladrones se llevaron una suma en efectivo que Gaudio guardaba para “comprar ropa de invierno para vender en el negocio”, explicó sin revelar el monto, además de “algunas remeras y pantalones”. También robaron la moto y un celular de la empleada.
Precisamente en ese rodado fue que escaparon los asaltantes, en un momento en que “en el barrio hay mucho movimiento”, admitió Ana María.
Algunos testigos reconocieron más tarde que vieron a los ladrones huyendo en la moto de la víctima, “pero a lo mejor creyeron que eran sobrinos suyos”, conjeturó la comerciante.
Aclaró que los delincuentes “tenían pensado robarse también un televisor y una valija cargada con mucha más ropa, desodorantes y hasta unas monedas que estaban en un platito, pero se ve que la valija pesaba tanto que no la pudieron llevar”.
Asimismo, la mujer comentó que “ya vino personal de la Policía Científica, pero me dijeron que los ladrones no dejaron huellas”.
Por otra parte, mencionó que “hace nueve años que tengo este comercio y los otros robos fueron asaltos a mano armada”, aunque nunca antes “se habían metido en la casa de mi mamá”.
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