Un inédito operativo conjunto de fuerzas de Seguridad y agentes de Aduana y Migraciones rompió ayer con la rutina en la estación de ómnibus del barrio porteño de Liniers. Allí arriban autobuses procedentes de Bolivia y Perú.
Los agentes federales pedían documentación y revisaban el equipaje de los pasajeros recién arribados. Hubo casos de viajeros a los cuales se les detectó antecedentes penales y también se secuestró equipaje que contenía mercadería de contrabando, dijo a la agencia AP un oficial presente en el lugar, que no quiso identificarse por no estar autorizado.
testimonio
“Es bueno que se controle, así se pone en regla a todo el mundo”, comentó Betty Yugar, una ciudadana de origen boliviano que se radicó hace 20 años en Argentina. “Se puede sacar todo los que son delincuentes... lo malo sería que nos tilden a todos los extranjeros de que estamos metidos. Si yo vengo acá a trabajar honradamente, que no me tilden como otra persona que viene a delinquir”.
Según fuentes de la cartera de Seguridad, los procedimientos tuvieron como objetivo controlar los vehículos de transporte de pasajeros que llegaban desde los países limítrofes.
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