Aunque parece esclarecido, el crimen del empresario Roberto Fernández Montes (67) les sigue dando trabajo a los investigadores, que por estas horas centran sus esfuerzos en dos frentes. Por un lado, en determinar cuántas personas participaron en las diferentes etapas del caso. Por otro, profundizar la hipótesis de que los asesinos descuartizaron el cuerpo de la víctima en el baño de su departamento del barrio porteño de Caballito, donde ocurrió el homicidio.
Fue sobre este último punto -la mecánica del asesinato y posterior encubrimiento-, que el abogado de la familia, Matías Morla, aportó un dato nuevo y escalofriante: de la casa de la víctima desaparecieron nada menos que siete cuchillos.
Hasta el momento la causa abierta por el asesinato del empresario suma tres nombres. El más complicado- y ya detenido- es su yerno, Santiago Corona (34), quien quedó filmado cuando sacaba el cuerpo del edificio de Aranguren 36. Con igual prueba en contra, pero prófugo, está el carnicero paraguayo Pedro Ramón Fernández Torres, a quien lo vieron movilizándose en un auto con pedido de secuestro en La Plata.
Preso, aunque con menos indicios incriminatorios, la lista la cierra el mecánico César Ricardo Arce. Este último no fue filmado en el lugar del crimen y presentó una coartada, pero para la familia podría tratarse de la persona que conectó a Corona con Fernández Torres. Si fueron todos ellos, algunos o incluso faltan nuevos nombres es algo que todavía no esta del todo claro.
El abogado Morla reveló la desaparición de los siete cuchillos, especuló con que al empresario lo descuartizaron en el baño de su propia casa y agregó un dato más: dijo que el posible cuarto implicado es un hombre llamado Gabriel, que habría colaborado en el episodio.
De lo que están seguros los investigadores es que a Corona debieron ayudarlo a deshacerse del cuerpo al menos dos personas más. Es que sus movimientos del día del crimen indican que no pudo haber sacado el cadáver y hecho el recorrido hasta Esteban Echeverría (donde apareció quemado el auto del empresario) y Cañuelas (adonde fue encontrado el cuerpo descuartizado y quemado) con el tiempo suficiente para volver a su casa de Caballito en los horarios que aportó su esposa, Natalia, hija mayor de la víctima.
De acuerdo a lo que determinó la Policía, Corona volvió a su casa 40 minutos después de haber quedado filmado saliendo del edificio de su suegro junto a un cómplice. Una vez allí tiró su calzado a la basura y lavó la ropa que llevaba puesta. El dato fue aportado a la causa por Natalia Fernández Montes, quien comprometió la situación de su marido al declarar ante la Justicia a las pocas horas de que Corona fuera detenido, el último domingo.
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