Una verdadera multitud de jóvenes, porque fueron más de 450, provenientes de la región y también de lugares alejados de La Plata, le dieron marco a la prueba de jugadores organizada para las divisiones juveniles del Lobo, modalidad con algún punto en común con las viejas selecciones de jugadores monitoreadas por Carlos Timoteo Griguol.
El staff técnico que conduce Marcelo Ramos, flamante coordinador general del fútbol infanto-juvenil , probó durante el pasado fin de semana a centenares de chicos que llegaron a Estancia Chica cargados de sueños y con un objetivo común: poder ponerse la camiseta albiazul en la divisional que le corresponda.
Así, el predio deportivo de Abasto se vio desbordado de adolescentes y jóvenes con ganas de mostrar sus condiciones y de convencer a los entrenadores que podían ganarse un lugar. Los juveniles puestos bajo la lupa el viernes pertenecen a las categorías 98, 99, 2000 y 2001, llegaron desde provincias, ciudades y pueblos de todo el país, y tras ese primer análisis, unas decenas de ellos volvieron ayer para una segunda prueba, cuyo resultado será informado por el club.
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