La actitud de una mujer platense que decidió festejar su cumpleaños convocando a diez de sus amigos para que donaran sangre en el Instituto de Hemoterapia de nuestra ciudad -instancia en la que, mientras concretaban el aporte voluntario, cantaron y le entregaron regalos a la homenajeada- constituye un ejemplo de solidaridad pocas veces visto y digno de ser imitado.
No debiera ser necesario enfatizar acerca de que esta decisión de la vecina platense contribuirá, seguramente, a consolidar uno de los objetivos principales de la donación de sangre, que es la de estabilizar a lo largo del año una cantidad segura de dadores, ya que a ese objetivo apuntó su gesto.
Tal como se señaló en este diario al dar la información, corren días en los que el organismo reclama una ayuda perentoria: en el mes de enero la cantidad de donantes bajó en forma preocupante y sobre los 200 voluntarios diarios que permiten tener un stock para distintas prácticas médicas, apenas concurren entre 50 y 60 por jornada. La mujer donante en esta oportunidad se hizo eco de la delicada situación y no dudó en acercarse para donar a la sede del instituto, acompañada por la también generosa disposición de sus amigos.
En realidad, esta singular acción comenzó a gestarse a principios del mes pasado, cuando la mujer le propuso a su grupo donar sangre, a modo de gesto solidario de fin de año. Y así lo hicieron: el 30 de diciembre fueron todos al Instituto de Hemoterapia. Cuando terminaron de donar, se sentaron en el comedor a tomar un desayuno. Allí la vecina platense redobló la apuesta y les pidió que el 26 de enero, día de su cumpleaños, volvieran juntos a donar. Y así ocurrió, de modo que aportaron dos veces en menos de treinta días.
Se conoce que últimas estadísticas dadas a conocer por autoridades sanitarias corroboraron que el modelo de donación de sangre predominante en el país es “familiar y por reposición”, al igual que en el resto de Latinoamérica. A partir de esas evidencias obtenidas en los últimos años se iniciaron campañas de concientización sobre la importancia de que las personas donen sangre periódicamente. Sin embargo, el problema no ha podido ser aún resuelto.
Se ha estimado que en nuestro país bastaría con que se recolecte un poco más de treinta donaciones de 450 mililitros de sangre por cada mil habitantes al año, para que no faltase sangre para usar en ningún hospital. En la actualidad la Argentina cuenta con unos 24 donantes voluntarios de sangre por mil habitantes.
Se estimó además que hay en el país unos 12 millones de personas en condiciones de dar sangre, por lo que se necesitaría que sólo un 2 por ciento lo haga dos veces por año para cubrir la demanda. En nuestra ciudad se suelen registrar fuertes mermas en la cantidad de donantes, causadas generalmente por los períodos de vacaciones, aun cuando las necesidades siguen siendo las mismas a lo largo de todo el año.
Está claro que el único camino posible para corregir la situación es la realización de campañas permanentes e intensivas de concientización que, en primer lugar, notifiquen a la sociedad de esta problemática que, como se dijo, resulta en general desconocida. Y en segundo término, instalen con claridad y profundidad la importancia de contar con la sangre necesaria para atender a un herido o un enfermo que la requiera; una importancia que pasa por la vida y la muerte.
Además de concretar una acción digna de ser imitada, lo que también hicieron esta mujer y sus amigos fue, esencialmente, mostrarle a la población el camino a seguir para garantizar una permanente reserva de sangre en los hospitales.
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