En el primer día de la temporada 2017 al promocionado Operativo Sol se le vino la noche. Una turbamulta de alrededor de 5000 jóvenes tomaron las playas de Villa Gesell como propias para una megacelebración de Año Nuevo -dicen que con autorización del municipio- y la policía -supuestamente encargada de prevenir y contener- hizo agua.
La imprevisión y la improvisación volvieron a darse la mano y cuando las cosas se fueron definitivamente de madre, hubo palos, gases lacrimógenos y balas de goma. ¿El resultado? Autos rotos, edificios dañados, heridos y contusos.
Ayer saltó el fusible previsible: el del comisario de Villa Gesell. El policía, desde hora temprana, habría estado al tanto de la fiesta pero no dio aviso a sus superiores.
El ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, estuvo ayer en Madariaga intentando poner las cosas en orden. ¿Lo logrará?
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