Al calor y al encierro de una celda, se sumó el humo intenso que empezó a ahogar a todos. En Abasto, dentro del instituto Almafuerte para menores, por un momento, cundió el temor de que se pudiera desatar una tragedia.
El complejo está situado en 520 y 183, en cercanías de otras unidades carcelarias. Lo que ocurrió ayer en ese centro de detención para adolescentes de menos de 18 años, aproximadamente a las 15, fue que uno de ellos decidió hacer un reclamo intempestivo.
No se sabe cómo hizo para iniciarlo, pero ese joven logró prender fuego uno de los colchones de las camas para los reclusos, que, en los penales para adultos, son ignífugos.
El humo espeso se fue apoderando de todo el aire de la celda número dos del pabellón izquierdo, donde según la información policial había 15 adolescentes.
Rápidamente, los celadores y autoridades que trabajan en el Almafuerte detectaron lo que estaba pasando y convocaron de urgencia a los servicios de emergencia, incluidos la policía, los bomberos y personal médico.
Lógicamente, el mayor temor era que el fuego se propagara rápido por todo el edificio, hasta convertirlo en una trampa mortal. Sin embargo, nada de eso ocurrió gracias a la acción rápida de los bomberos, que en cuestión de minutos llegaron al sitio y pudieron controlar la situación.
Según se especificó oficialmente, el único daño que hubo fue en el colchón quemado.
evacuados
No obstante, varias personas resultaron afectadas por la inhalación involuntaria del humo que invadió el recinto.
En el lugar, hubo algunos agentes abocados al operativo que hablaron de siete personas que necesitaron recibir atención médica por ese cuadro.
Aparentemente, ninguna necesitó ser derivada a un centro asistencial. Los voceros no especificaron cuántas de esas víctimas fueron menores alojados en la celda y cuántas pertenecen al personal de seguridad.
En tanto, todos los informantes coincieron en que, a pesar del miedo que se suscitó en un comienzo, el panorama volvió a la normalidad en cuestión de minutos.
En un reporte oficial se estableció que “los daños fueron menores”.
Mientras duraba el procedimiento, los 15 internos de esa celda debieron ser evacuados. Algunos esperaron en un sector para visitas, mientras que otros fueron conducidos a un gimnasio.
Durante ese traslado improvisado, los oficiales estuvieron más atentos que nunca ante la posibilidad de que alguno pudiera aprovechar el momento confuso para escaparse corriendo. Tuvo que acudir personal policial de refuerzo para prevenir un evento de ese tipo. En el lugar trabajaron efectivos de la comisaría Séptima y la Local, donde se abrió una causa por “daño” y se identificó al causante.
Sobre lo que llevó al adolescente a prender fuego en un colchón, voceros del caso relataron que el joven, de 18 años y oriundo del Conurbano, habría tenido “una crisis nerviosa”.
Los informantes la vincularon a la circunstancia de las Fiestas y a que “nadie lo había ido a visitar”. Además, lo que habría disparado el reclamo fue que “no le permitieron usar el teléfono para llamar a su familia”, siempre de acuerdo a los informantes. Por su edad, anoche se evaluaba su traslado a otro centro.
Está a disposición de un juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil de San Martín.
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