En enero, tomar un micro en la Región es una pesadilla. Si además hay que viajar en una tarde del fin de semana, el malestar se agrava. Y si esa tarde es de domingo, la situación es peor todavía. Como hay receso escolar y universitario, las actividades laboral y comercial disminuyen y se da el éxodo de los vecinos por vacaciones, las empresas de autotransporte reducen los servicios a la mínima cantidad de frecuencias y los usuarios, entonces, rehenes de un esquema de estacional, se ven sometidos a muy largas esperas, por lo general en el contexto de un clima de mucho calor.
Para los pasajeros de las líneas urbanas, este panorama calificado por la mayoría de ellos como “de terror” a raíz de las molestias y complicaciones que ocasiona, se da a partir del comienzo de enero, y no mejora hasta ya bastante entrado febrero, cuando si bien no hay clases en la educación básica ni secundaria sí ya han empezado los cursos de ingreso a las carreras de la Universidad y el movimiento estudiantil crece en las calles de la Ciudad.
“Es horrible viajar en micro en verano. Yo trato de hacerlo lo menos posible, pero vivo en Los Hornos y al centro no puedo venir caminando. Tampoco me puedo quedar allá aislada de todo. Es agotador todo lo que hay que esperarlo, pero no hay otra alternativa”, se quejó una usuaria de la Este cuando ayer se vivía el “pico” de calor del día en la parada de la línea municipal de la vereda de la Legislatura, 7 entre 51 y 53.
El sistema de colectivos local se reparte entre los servicios que están bajo la órbita municipal y los que son regulados por la Provincia. El Sistema Único de Transporte -SUT-, que es el comunal (las líneas Norte, Sur, Este, Oeste) tiene un esquema de recorridos que sólo toca puntos del partido de La Plata, mientras que las empresas con organigrama interurbano (202, 275, 273, 307, 225, 215, 214) cubren los trayectos de un municipio a otro dentro de esta región.
En líneas generales, los reclamos por las demoras en las paradas ya clásicas del verano se le atribuyen tanto al autotransporte municipal como al provincial.
Licencias y arreglos
Para restringir la cantidad de servicios, las empresas argumentan que pasadas las fiestas de fin de año y hasta marzo decrece el número de usuarios.
Al fenómeno estacional se le suma que en estos meses gran parte del personal de las empresas de micros se toma la licencia anual y sucede también que se aprovecha el tiempo de menor movimiento de pasajeros para mandar algunas unidades al taller y practicarles los chequeos técnicos correspondientes.
A la noche, ni hablar
Si a la mañana y a la tarde en enero escasean las frecuencias de colectivos, en las horas de la noche la aparición de un colectivo es directamente un milagro.
Todos los veranos sucede lo mismo: en los horarios nocturnos las frecuencias se estiran todavía más y después de las nueve de la noche llegar al hogar tras de una jornada de trabajo se parece más a una hazaña que una rutina.
Tanto es el tiempo de espera del colectivo que aunque por la merma de actividades realmente haya menos vecinos en las calles suelen formarse en las paradas de micros del centro platense largas colas de usuarios.
SUSCRIBITE a esta promo especial