El elenco de “Talentos ocultos”, la cinta sobre tres pioneras negras que tuvieron un rol crucial en la carrera espacial dentro de la NASA, se llevó el máximo honor en la gala de los Premios SAG, que entrega el Sindicato de Actores de Hollywood, en una noche que estuvo dominada por protestas contra la decisión del presidente Donald Trump de prohibir la entrada a ciudadanos de ciertos países de mayoría musulmana.
“Talentos ocultos”, edificante drama que se estrena el jueves en La Plata, dio la sorpresa al alzarse con el premio del Sindicato de Actores de la Pantalla, una categoría en la que no estaba nominada la favorita al Oscar “La La Land”, que de todas maneras cosechó un premio, el de mejor actriz protagónica, para Emma Stone.
Sin “La La Land” en la nómina del premio principal, se anticipaba que el premio recaería en “Moonlight” o “Manchester by the Sea”, pero finalmente, la historia que convocó a Octavia Spencer (nominada al Oscar como actriz de reparto), Taraji P. Henson, la cantante Janelle Monae y Kevin Costner se llevó el premio.
“Esta historia es sobre unidad”, dijo Henson, que agregó que “esta historia es sobre lo que sucede cuando dejamos de lado nuestras diferencias y nos unimos en una carrera humana. Ganamos. El amor gana. Siempre”.
UNA NOCHE CONTRA TRUMP
Su discurso siguió la línea de toda una noche dedicada a Donald Trump y su medida de impedir el ingreso de ciudadanos de países musulmanes, en lo que bien podría ser un anticipo del tono de los Premios de la Academia. Desde los primeros comentarios del presentador Ashton Kutcher, la ceremonia estuvo salpicada de discursos apasionados sobre inclusión.
Por ejemplo, Julia Louis-Dreyfus, quien se llevó un premio más por su actuación en la sátira política “Veep”, dijo que era la hija de un inmigrante que huyó de la persecución religiosa en Francia durante la ocupación nazi. “Porque amo este país, me horrorizan sus manchas”, expresó Louis-Dreyfus. “Y esta prohibición de inmigrantes es una mancha y es anti-americana”.
Pero quizás el discurso más conmovedor provino de Mahershala Ali, galardonado con el premio al mejor actor de reparto por su aclamado trabajo en “Moonlight” de Barry Jenkins. Ali dijo que en “Moonlight”, en la que interpreta a un hombre que hace una diferencia en la dura vida de un niño tímido gay de Miami, había lecciones para la actualidad.
“Vemos lo que ocurre cuando perseguimos gente”, dijo Ali. “Se repliegan en sí mismos”, dijo, y relató que su relación con su madre era un ejemplo de tolerancia: el hijo de una sacerdotisa se convirtió al islam hace 17 años. “Pusimos las cosas a un lado”, contó Ali de sus diferencias. “Yo soy capaz de mirarla. Ella es capaz de mirarme. Nos amamos. El amor ha crecido. Eso son minucias, no es tan importante”.
Ali estuvo entre los varios aspirantes al Oscar que cementaron su estatus como favoritos, incluyendo a las ganadoras Emma Stone y Viola Davis, como mejor actriz de reparto por “Fences”. Pero el premio al mejor actor fue para el astro (y director) de “Fences” Denzel Washington por su trabajo en la adaptación de la obra de August Wilson, cuando la mayoría anticipaba que el premio sería para Casey Affleck, incluido al parecer el propio Washington.
El discurso más feroz fue el de David Harbour, quien aceptó junto a los astros de “Stranger Things” de Netflix - otro ganador sorpresivo - el premio al mejor elenco en una serie de drama. “Cazaremos a los monstruos”, prometió Harbour en una declaración prolongada que le mereció una ovación del público.
La exitosa serie de Netflix “Orange Is the New Black” obtuvo el premio al mejor elenco de una comedia por tercer año consecutivo. “Estamos aquí parados en representación de un grupo diverso de personas, representando a generaciones de familias que han buscado una vida mejor aquí de lugares como Nigeria, República Dominicana, Puerto Rico, Colombia, Irlanda”, dijo la estrella Taylor Schilling, mientras otra actriz del grupo agregó “¡Brooklyn!”.
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