La Casa Blanca lanzó ayer un ultimátum a más de 100 diplomáticos estadounidenses que criticaron el veto temporal impuesto por Donald Trump a la entrada a EE UU de personas de siete naciones de mayoría musulmana, al pedirles que abandonen su cargo si no están dispuestos a aceptar la medida. “Deberían o bien ajustarse al programa o irse”, afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, durante su rueda de prensa diaria.
Spicer reaccionó así a un mensaje que ha circulado entre diplomáticos estadounidense en todo el mundo, y que según algunos medios recibió más de 100 firmas, antes de ser remitido al llamado “canal de discrepancias” del Departamento de Estado. Dicho canal se mantiene desde la guerra de Vietnam (1955-1975) para que los empleados puedan expresar su disconformidad a las altas esferas de la diplomacia estadounidense sin temor a represalias, y los documentos allí archivados deben recibir una respuesta oficial en un plazo de entre 30 y 60 días.
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