Cuatro meses después de que cinco jóvenes murieran en la fiesta electrónica Time Warp tras consumir drogas de diseño, un foro de Internet en el que usuarios comparten experiencias sobre drogas sintéticas y sus efectos informaba de por lo menos 70 nuevas variedades de este tipo de compuestos que habían aparecido en el país después de la trágica fiesta de Costa Salguero.
El dato ilustra algo que la psiquiatra Geraldine Peronace expresó en otros términos esta semana en una entrevista a través de un portal del Internet: “no hubo una merma del uso de éxtasis después de Time Warp. Al contrario, sigue aumentando. El éxtasis es hoy la cuarta droga más consumida por los jóvenes después del alcohol, la marihuana y el tabaco, en ese orden”.
“Todos los días la venta de este tipo de sustancias encuentra nuevas estrategias para evadir la regulación”
La muerte de cinco jóvenes durante la fiesta electrónica Time Warp tuve una enome resonancia mediática y fue una de las primeras vidrieras tágicas de las drogas de diseño en el país.
Con todo, el impacto de la tragedia no sólo no sirvió para bajar el consumo, sino que tampoco destruyó el mito de que las drogas de diseño son inocuas, que todavía repiten muchos de los jóvenes que las consumen.
Mientras el incremento de los controles sobre la habilitación de fiestas electrónicas disparaba una nueva modalidad de la nocturnidad que tomaba forma en las fiestas clandestinas, el control sobre la venta de este tipo de pastillas en la noche - sea en ámbitos de música electrónica o en otros - también planteaba nuevos desafíos todavía vigentes.
“Todos los días la venta de este tipo de sustancias encuentra nuevas estrategias de evasión de la regulación (...). Eso se da a través de la migración o rotación de locaciones, desde sitios de mayor control a otros más laxos y la proliferación d e eventos clandestinos privados o sin autorización del órgano regulador, localizados en ámbitos rurales”, explican en la Sedronar.
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