Por IRENE BIANCHI
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Twitter @irenebianchi
Chicas, esto es serio. Las necesito para armar una cuadrilla de rescate.
¿Otra vez se te perdió el perro, Myriam? La culpa es tuya, por no ponerle chapita, como te venimos diciendo. Ahora, jodéte.
No. Esta vez al pichicho lo encerré en mi pieza y le puse música a todo volumen.
¿Bach, Mozart, Beethoven, Liszt??
No. Los Guachiturros. “Tiráte un paso”.
Pero eso es peor tortura que los cuetes, amiga. ¡Sos sádica, eh!
Es para otra misión que las necesito. Top Secret.
Largá el rollo de una buena vez. No te hagas la misteriosa. Encima, con esas gafas negras y ese impermeable, parecés Sherlock Holmes.
Es que se trata de una tarea de alto riesgo. Tenemos que rescatar un … ¿cómo decirlo sin ofender a nadie?
¿Un botín? ¿Una persona secuestrada?
Tibio, tibio. Es … parte de una persona. De un hombre, para ser más precisa.
¡Ya lo tengo! El … coso del Negro de WhatsApp?
Diste en el clavo, Tuti. Tenemos que recuperarlo.
Pero ¿Dónde, ¿cómo? ¿Cuándo se lo vio por última vez?
Yo ví cuando lo serrucharon y lo cargaron en un baúl los de Control Urbano.
¿Y se puede saber el por qué de semejante mutilación?
Dicen que era “obsceno”.
Mirá, si yo me pongo a enumerar las “obscenidades” a las que los platenses estamos sometidos a diario, no me alcanzan los días que me quedan de vida.
¿Y adónde se lo habrán llevado? ¿Todavía estará vivo?
¿O sea, chicas, que al pobre negro lo castraron así nomás, sin anestesia?
Tal cual. Si viviera Freud, me imagino la interpretación que les haría a las autoridades y a los vecinos pacatos que lo denunciaron. Todos carne de diván.
Como si no hubiera nada que hacer en la ciudad, ¿no? ¿Prioridades?
Pero decíme, Myriam: ¿para qué lo querés recuperar?
De justiciera nomás. Ojo, no me lo quedaría, eh. Se lo devolvería a sus dueños..
Pero ellos lo reemplazaron por otro inflable, con una leyenda bastante provocativa. Después de todo, salieron bien parados.
“Bien parados” no es la expresión más adecuada en esta circunstancia..
Igual no es lo mismo. El inflable fue un muleto, uno de emergencia. Los chicos merecen recuperar el posta, con toda la pirotecnia adentro.
Ya debe estar húmeda, Yoli. Si es que no la explotaron los secuestradores.
En ese caso, que les reembolsen lo gastado. Lo justo es justo.
Todo tiene que ver con todo, chicas. Si Monseñor Aguer dijo en una entrevista radial que los femicidios y los maltratos tienen que ver con la desaparición del matrimonio, ¿de que se extrañan? Simplificaciones a la orden del día.
No sólo eso. Antes había dicho que la masturbación es animaloide, parte del desenfreno. Comparó los “piercings” y tatuajes a las torturas infligidas a las religiosas novatas. Se manifestó abiertamente en contra del matrimonio igualitario y de las técnicas artificiales de procreación. Atrasa un poco, ¿no?
Yo te ayudo en tu misión, Myriam, pero creo que es un esfuerzo digno de mejor causa. Una batalla perdida. O más bien, otro pene perdido.
Vamos a 20 y 50, entonces. Y brindemos por el negrito incompleto. ¡Chin, chin!
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