El hermano del joven acusado de matar a cinco personas en el aeropuerto de Florida se preguntó ayer por qué se le permitió conservar su arma si las autoridades federales ya sabían que cada vez estaba más paranoico y escuchaba voces.
Esteban Santiago, de 26 años, tenía problemas para controlar su ira después de servir en Irak y dijo a su hermano que se sentía perseguido y controlado por la CIA mediante mensajes secretos por internet.
Cuando el ex soldado reveló sus pensamientos paranoicos a agentes en una oficina del FBI en noviembre, fue evaluado durante cuatro días y dado de alta sin medicamentos ni terapia posterior.
“El FBI fallo ahí”, declaró Bryan Santiago.
“Aquí no estamos hablando de alguien que vino del anonimato para hacer algo así”, dijo.
En declaraciones afuera de la casa de su familia en Peñuelas, el hermano afirmó: “El gobierno federal lo sabía ya por meses, lo estaban evaluando ya desde hace tiempo, pero no hicieron nada”.
En los últimos años, Esteban Santiago -que recientemente se convirtió en papá- había estado viviendo en Anchorage, Alaska.
Pero ya acusaba señales de problemas.
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