La pasada noche de Navidad se produjo una fuga en el Instituto Almafuerte de Abasto. Los protagonistas de ese hecho fueron tres adolescentes, uno de los cuales, según una información que comenzó a circular en las últimas horas, se llama Aaron, tiene 16 años y un palmarés de homicidios que asusta.
Siempre en base a esa misma fuente, ya cuando andaba por los 13 años, Aaron presuntamente había cometido dos asesinatos. Aunque en los ambientes por donde se ha movido con cierta habitualidad comentaron que, en realidad, habría sido responsable de siete homicidios en total.
De lo que pasó en el Almafuerte, que está situado en las calles 520 y 183, este diario publicó en su edición del 27 de diciembre que la evasión se produjo en momentos en que los menores “estaban siendo asistidos por distintos malestares en una salita médica”.
“En ese interín amenazaron de muerte a una enfermera apuntándole con una faca. Así pudieron salir de ahí e irse corriendo por la puerta principal”, confirmaron los voceros consultados por EL DIA.
Al margen de Aaron, de quien no se brindan más datos por cuestiones legales, los otros fugados fueron identificados como Ezequiel De Jesús (18) y José Oscar Solorzano (18).
Según aclararon desde la comisaría séptima de nuestra ciudad, con jurisdicción en el lugar del escape, ninguno pudo ser recapturado. “Y si los volvieron a agarrar, acá no lo comunicaron”, aclararon desde la seccional.
En el caso de Aaron, los que lo conocieron de su paso por el Instituto Almafuerte recuerdan sus tatuajes con la cara del dado con cinco puntos que significa “muerte a la policía”.
No mediría más que 1,65 metros de altura, pero sí contaría con voz de mando entre sus pares.
“No era adicto a las drogas. No le gustaba la fiesta. Sabía lo que hacía y mataba por placer. Era muy agresivo. Se divertía armando peleas entre los otros chicos. Provocaba los conflictos sin que nadie se diera cuenta y después se apartaba”, dijo uno de los policías que más veces lo llevó a la comisaría.
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