Los restos de Carrie Fisher, la actriz que dio vida a la inolvidable princesa Leia en “Star Wars” y que falleció a los 60 años en Los Angeles tras haber sufrido un ataque al corazón en diciembre, fueron depositados en el cementerio en una urna con la forma de una pastilla del antidepresivo Prozac.
El hermano de Fisher, Todd, quien llegó al funeral en Hollywood Hills con la peculiar urna, señaló que se trataba de una de “las posesiones favoritas” de la actriz, quien enfrentó adicciones a las drogas y el alcohol y quien fue diagnosticada con trastorno bipolar a comienzos de 1990.
“Sentía que era el lugar donde le gustaría estar”, afirmó Fisher, que aseguró había acordado la decisión con Billie, la hija de la actriz.
Carrie Fisher yacerá en el cementerio junto con su madre, la también actriz Debbie Reynolds, que falleció solo un día después de su hija a los 84 años de edad.
Además de la saga de “Star Wars”, la intérprete también participó en otros filmes de éxito como “The Blues Brothers” (1980), “Hannah and Her Sisters” (1986) y “When Harry Met Sally...” (1989).
Recientemente, Fisher presentó su libro de no-ficción “The Princess Diarist”, en el que relataba su experiencia y diversas curiosidades y secretos acerca del rodaje de “Star Wars”, y había participado en el rodaje de la serie de televisión “Catastrophe”.
ceremonia de despedida
Tanto Carrie Fisher como su madre, Debbie Reynolds, fueron veladas el jueves pasado, en la casa de la Princesa Leia, ocasión en la que su propiedad se llenó de familiares y amigos, entre ellos, reconocidas figuras de Hollywood como Meryl Streep y Meg Ryan.
Como es tradición en Estados Unidos, el servicio comenzó al mediodía, en donde los invitados -según la revista People asistieron al menos 125 personas- a la despedida de dos leyendas de la meca del cine comieron pollo frito, ensaladas de hojas verdes y pan de elote.
También asistieron otras figuras de Hollywood como Richard Dreyfuss y Gwyneth Paltrow.
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