E l partido de ayer de Estudiantes, como toda su estadía en los Estados Unidos estuvo marcado por alguna particularidad. En este caso el estadio del Tampa, en la localidad de St. Petersburgo, distante a poco más de dos horas de Orlando.
Se trata de un estadio construido en la década del ‘70, que durante 30 años fue el escenario natural de la práctica de béisbol, hasta que a comienzos de los 2000 el nuevo gerenciador decidió comprarlo para que allí juegue el equipo de soccer de la ciudad.
Por eso la extrañeza de que la tribuna principal se encuentre construida en un vértice, en forma de triángulo, ideal para ver las acciones del tercer deporte en los Estados Unidos, detrás del básquet y el fútbol americano.
La platea tiene una capacidad para 6.500 mil personas, por eso se construyó una tribuna tubular en el lateral, para mil espectadores más. Ese sector es el que se vio por televisión.
El problema es que al ser una platea en forma de “V” sobre un vértice, no hubo un espacio ideal para las cámaras de TV, que tuvieron que ser improvisadas en una estructura prefabricada.
El otro vértice el estadio mostró otra particularidad: un alambrado sin pared que deja ver la bahía de Tampa, donde se amarran los yates y por donde los días ventosos ingresan fuertes vientos que perjudican el normal desarrollo del juego.
En el arco opuesto a la tribuna funciona a la perfección una pantalla Led donde se transmitió el partido, con el reloj de tiempo. Ese reloj estuvo en cuenta regresiva desde que se abrió el estadio. Cuando estuvo en cero se inició el partido, con una puntualidad admirable.
Otro detalle que no pasó desapercibido fue la distribución de las torres de iluminación: tres en un lateral, una en el lado opuesto y una detrás de cada arco.
El Tampa Bay Rowdies se encuentra disputando la USL, una especie de segunda división del fútbol norteamericano. Pero tuvo su momento de esplendor en 1975, cuando se consagró campeón de Primera. Su segundo título fue en 2012, al ganar otro torneo oficial, pero de menor valía que la MLS.
Homenaje a Chapecoense
En cada pupitre de prensa del estadio estuvo pegado en un papel el nombre de los periodistas que perdieron la vida en el accidente aéreo que tuvo como protagonista al plantel de Chapecoense de Brasil. Entre ellos Giovane Klein (RBS), Ari de Araujo (Fox) y Fernando Chardong (radio Chapecó). Por otra parte, se realizó un minuto de silencio en la previa del partido, seguido con absoluto respeto por todos los protagonistas.
Por
Martin Cabrera
Informe | ENVIADO ESPECIAL Orlando, Estados Unidos
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