Sábado, dos de la tarde. El escriba emprende camino a la Redacción para cumplir con la tarea de editar una edición dominical. El Camino Centenario presenta el tránsito lógico de un fin de semana. Padres que llegan o se van de los clubes de la zona donde cientos de pibes corren detrás de una pelota de rugby, hockey o de fútbol.
El semáforo en rojo de Centenario y 502 obliga a detener la marcha. Algo llama la atención. A la izquierda, dentro de la estación Gonnet del Ferrocarril Roca ¡hay obreros -más de una docena- trabajando! El cronista sigue su camino. Llega al desvío sobre 514 -arroyo El Gato- y en la obra, también se ve movimiento. Negociado el Distribuidor, la próxima parada es 7 y 32 y en la reformada fuente de la rotonda -oh, sorpresa- también se está trabajando. Un sábado a las dos de la tarde.
Imágenes que, comprenderá el lector, eran impensadas hasta hace apenas siete días. Es decir, a tenor de los acontecimientos de la semana que concluye, uno se ve tentado a pensar que la Ciudad intenta descubrir como era aquello de trabajar con normalidad -como se hace en cualquier lugar del mundo- en la obra pública.
La Ciudad se encuentra hoy ante el desafío de dar un importante paso adelante. El clan que durante 20 años impuso un sistema de operación cuasi mafioso, quedó detenido y bajo la lupa de la Justicia, a quien le tocará desentrañar la madeja del miedo y la extorsión que durante tanto tiempo se tejió.
La seccional Uocra de La Plata tiene un interventor. A él le tocará la nada sencilla tarea de normalizar el gremio, separar la paja del trigo, pero a su vez, defender con armas lícitas y claras los derechos de los trabajadores del sector.
Los empresarios del sector de la construcción, a su vez, deberán responder con hechos a las denuncias de las que se hacen eco. Si la supuesta falta de interés de los inversionistas en La Plata estaba relacionada con el “efecto Pata Medina”, hoy están ante la oportunidad de revertir la situación.
Al poder político -provincial y municipal- les queda la no menos importante por asegurar y respaldar políticas que permitan recuperar algo de todo lo que se perdió en el camino.
El affaire Medina puede ser leído como el punto final de una larga historia de protección política, judicial y policial. Supone uno que la lección haya sido aprendida y que lo que depare el futuro sea realmente una transformación y no un sencillo cambio de figuritas.
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