El déficit comercial se profundiza y según los datos del INDEC arrojaron un saldo negativo de 4.559 millones en lo que va del año, el rojo más profundo de los últimos 28 años.
El deterioro de las cuentas externas es esperable, ya que la combinación de apertura económica, apreciación real y aliento a la inversión se traduce en fuertes importaciones (suben 17% anual en el período enero-agosto, 10% en cantidades), tendencia que se ve exacerbada por una pobre performance exportadora durante 2017 (sube apenas 0,2% anual, pero cae 2,4% en cantidades).
Pensando hacia delante, la clave para la sostenibilidad externa pasará por reactivar las exportaciones, ya que son la única forma genuina de obtener divisas para pagar las importaciones y hacer frente al resto de compromisos con el exterior, destaca un trabajo de Management & Fit.
ESTRELLA OPACADA
El agro continúa enfrentando contingencias. Las exportaciones de productos de origen agropecuario sumaron 25.618 millones de dólares en lo que va del año, lo que representa una caída de 5%. La baja es más notoria para los productos primarios que para las manufacturas agrícolas (con caída de 10% contra menos 2%, o bajas del 11% contra 3% en volumen).
El pobre desempeño de un sector que se vislumbraba como el “estrella”, dados los incentivos de la política económica, es el resultado de varias cuestiones. Primero, una base de comparación elevada. El 2016 fue un año atípico, ya que se exportó producción de la campaña agrícola anterior que había sido retenida ante las perspectivas de victoria electoral de Macri en 2015.
Segundo, problemas con el ingreso de productos argentinos a mercados extranjeros puntuales, siendo el caso del biodiésel un buen ejemplo.
Tercero, condiciones climáticas desfavorables, que afectaron la producción primaria y demoraron el transporte, procesamiento y comercialización (ya en forma de Importaciones, exportaciones y saldo comercial.
De estos factores, el primero es reversible, el segundo puede morigerarse por vía de negociaciones y el tercero, acaso más relevante por su impacto macro, depende de la naturaleza.
Referido a esto, se proyecta un descenso en las precipitaciones durante los próximos meses que favorecería la producción, aunque el estrés hídrico provocado hasta ahora y la falta de escurrimiento de los suelos en la zona pampeana amortiguan este efecto. De todos modos, las proyeciones más recientes del Ministerio de Agroindustria para los cultivos principales son positivas.
Además, los precios internacionales ayudarían al sector primario, concluye el informe.
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