Como un pilar indispensable para numerosos emprendimientos vinculados al desarrollo económico, social y patrimonial de la Región, la actividad de los martilleros y corredores públicos cobró especial relieve durante los últimos tiempos, especializándose de la mano de la gran demanda y el desarrollo inmobiliario.
Hoy, quienes se dedican a esta profesión celebran su Día, recordando la fecha de la fundación de la Federación de Entidades de Martilleros de la República Argentina (Faemci), que ocurrió el 11 de octubre de 1943 en la Ciudad de Buenos Aires.
Estos profesionales de la “intermediación” - corredor - ó de la subasta y remates - martillero y/o rematador - han tenido tratamiento en Códigos, Estatutos, Leyes y en los usos y costumbres de todas las sociedades organizadas. Y su desarrollo tiene una larga historia.
El más antiguo de los antecedentes que se conocen sobre la actividad proviene del antiguo Imperio Romano, donde un funcionario designado por el cónsul, llamado “pregonero”, vendía, previa exposición, en una plaza pública todos los objetos, obteniendo así en una puja entre todos los asistentes el mejor precio. El origen de la subasta proviene de esa época.
En nuestro país el documento más antiguo es el registrado en el Acta de Cabildo de Justicia y Regimiento del 9 de abril de 1589, en el cual el funcionario del Estado vendía adjudicaciones para el cuidado de ganado (registrado en abril de 1590); otros nombramientos públicos en 1606, y luego en 1883 se establece el remate público como forma de venta de tierras fiscales. Este sistema se mantiene vigente por 300 años, obviamente recibiendo en todo ese lapso modificaciones que fueron necesarias según la época.
Sería imposible imaginar a la sociedad sin médicos, abogados, ingenieros y tantas otras profesiones que han cimentado el desarrollo de la misma a lo largo de la Historia. También es así con las profesiones de Corredor y Martillero.
Son incorporadas en la naciente América en la época colonial y en nuestro país, teniendo especial intervención en el tráfico de bienes y sobre todo en la venta de tierras, dando lugar a lo que se llamaba los “hacedores de pueblos”. Esas ventas de parcelas, productos de divisiones, que ponían al alcance de los pobladores su “lote” originando los barrios y ciudades.
ley provincial
En la Provincia -avanzada en la tarea de institucionalizar legalmente esta actividad - vio la luz en el año 1961 la ley 6316 con el objeto primordial de pautar “el gobierno de la matricula, incumbencias, obligaciones y derechos y el poder disciplinario, a través de un Tribunal Arancelario y de Disciplina independiente, entre otros objetivos”.
Con el tiempo, la dinámica y el progreso fueron modernizando dicho estamento legal, hasta que en 1965 se sancionó la ley 7021 en reemplazo de la primera y se creó la Caja Previsional mediante la ley 7014. Hoy ya existe la carrera universitaria que enriquece y jerarquiza a la profesión.
SUSCRIBITE a esta promo especial