Fue, además de una destacada profesional y docente en permanente búsqueda de la excelencia, una mujer íntegra que se entregó por completo a los suyos y encaró numerosas empresas con empuje e imaginación. Por eso el fallecimiento de la arquitecta y profesora universitaria Mabel Viera, ocurrido a sus 66 años, provocó sentidas muestras de pesar en los diversos ámbitos en que la conocieron y valoraron por su calidez humana y la riqueza de sus ideas.
Había nacido el 4 de abril de 1951, siendo sus padres Alfredo Antonio Viera y Blanca Lidia Pedernera. Tuvo dos hermanos, Inés y Eduardo.
Poseedora de una personalidad magnética y un agudo intelecto, desarrolló una sólida carrera profesional. Tras completar sus estudios primarios en una escuela pública de Berisso y los secundarios en el colegio Albert Thomas, continuó su formación en los claustros de la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP, casa de estudios a la que se mantuvo ligada toda su vida.
Tuvo una destacada actuación académica desde 1984 a 2017. Recorrió todo el escalafón docente: fue Ayudante de Curso Diplomado, Jefe de Trabajos Prácticos, Profesora Adjunta y Profesora Titular (1997-2017), cargos a los que accedió por Concursos Nacionales. Además fue Secretaria Académica de la facultad de Arquitectura (UNLP) por tres períodos consecutivos (1989 - 1998).
Su formación no tuvo pausas: concurrió a cursos de postgrado y doctorado y fue distinguida con título habilitante en Patrimonio Cultural por la UNESCO.
Además fue Docente Investigadora en equipos interdisciplinarios. Producto de esas investigaciones publicó libros y artículos en revistas especializadas, al tiempo que participó con ponencias en distintos congresos nacionales e internacionales en Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Cuba, España, Italia e Inglaterra. Participó, a su vez, en foros, congresos, seminarios, simposios y bienales de su especialidad.
En el orden institucional, integró la Comisión Directiva y distintas sub-comisiones de la Sociedad de Arquitectos de La Plata, hoy Colegio de Arquitectos Distrito 1. En ese ámbito fue pionera en las publicaciones de boletines y revistas culturales de la institución.
Al mismo tiempo desarrolló su profesión de arquitecta como Proyectista y Directora de Obra en numerosos conjuntos de viviendas multi-familiares de la Ciudad, así como en destacadas casas individuales.
Por su labor obtuvo primeros premios y menciones en concursos nacionales de arquitectura, en equipo con los arquitectos Tomás Oscar García (Wimpy), Rodolfo Morzilli, Pedro Milicchio y Carla García, entre otros.
Su única hija, Camila, era su mayor orgullo. “Recibió lo mejor de Mabel, no sólo su amor de madre, sino valores éticos y humanos, así como una educación de excelencia en el país y en el extranjero”, destacan sus allegados.
En el último período de su vida, la mayor felicidad fue el nacimiento de su nieta, Clementina.
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