.- El presidente de Cataluña afrontaba ayer presiones crecientes del sector más intransigente del movimiento separatista para que declarara de una vez por todas la independencia de la región española. Por el otro lado, Madrid y la Unión Europea quieren que la región abandone totalmente los planes secesionistas.
La vicepresidenta del gobierno español acusó al presidente catalán Carles Puigdemont de crear una incertidumbre económica tal que podría generar una recesión. El gobierno central ha dado a Puigdemont hasta el lunes para que aclare si de verdad declaró la independencia en su discurso y hasta el 19 de octubre para acatar la ley, bajo pena de quitarle a la región sus poderes autónomos, de forma total o parcial.
Según Madrid, basta que Puigdemont pronuncie una de dos palabras. “Es un sí o no”, dijo la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría a la prensa luego de la reunión semanal de gabinete. Añadió que “está en manos de Puigdemont” evitar las medidas extraordinarias de suspender total o parcialmente la autonomía catalana. Además de España, dos aliados clave de Puigdemont le pidieron que ignorara las amenazas de España y proclamara la república. España considera el referéndum ilegal e inconstitucional y afirma que sus resultados no son válidos.
Por su parte, el ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, aseguró que la crisis catalana “no saldrá gratis” desde el punto de vista económico. (AP y EFE)
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