Entre las manifestaciones del fenómeno del delito en la Ciudad, un manto de robos, saqueos y destrozos a comercios va cubriendo el área del Centro, en una serie de episodios que tienen a la noche como escenario y, de acuerdo con versiones coincidentes de la Policía y los comerciantes, la participación de grupos de menores y jóvenes entre sus protagonistas más repetidos.
Día por día, en los principales centros comerciales van contando la sucesión de escruches nocturnos con impactantes resultados, tanto por la mercadería robada como los daños en los locales, a donde ingresan tras forzar puertas o destrozar vidrieras y persianas. Sólo en la semana que pasó, en noches sucesivas del martes y miércoles los sufrieron una financiera y un centro de estética en la misma cuadra, 7 entre 46 y 47. Un día antes, a metros, le tocó a un banco -donde robaron un cajero- y a una panadería.
La lista es interminable y alcanza también a los comercios de calle 12, calle 13 y otras áreas del Casco.
“La situación es alarmante. Están pasando cosas delicadas. Incluso se ve gente con armas blancas o de fuego. Uno habla con autoridades de la policía, el municipio y no se consigue una solución”, lamentó Guillermo Salvioli, presidente del Centro Comercial de Calle 8 y Adyacencias.
Alberto Catulo, de la Asociación Amigos de Calle 12 y Adyacencias, comparte la preocupación: “Hay más robos de noche. En el día podemos tener situaciones con mecheras (robo hormiga). Tenemos diálogo con la policía, pero creo que acá falla la Justicia porque en la mayoría de los robos hay menores, pero los agarran y los sueltan”.
La percepción fue confirmada por el jefe de la Policía Local, Sebastián Martínez Pass, quien indicó que “tenemos muchos menores involucrados en estos hechos y en casos, son chicos en situación de calle”. Para graficar, contó que en una de las noches de la semana pasada “de las 9 personas que detuvimos, 7 eran menores y 5 son chicos en situación de calle”.
De acuerdo con la legislación, los menores deben ser puestos en guarda de sus padres. En caso de no tener familia, son enviados a Centros de Atención Transitoria en un régimen de asistencia abierto a cargo del denominado Servicio Local. “Vuelven a la calle en horas”, indicó Martínez Pass.
En este sentido, el jefe policial trajo de la memoria un caso de los últimos días: “Los menores que fueron detenidos por el episodio del Banco de 7 entre 46 y 47, unas horas antes habían sido llevados a la casa porque estaban en la zona roja”.
El Fiscal en el Fuero Penal Juvenil, Juan Benavídez, indicó que “no es que la Justicia no hace algo, sino que la legislación que nos rige indica que en muchos casos son delitos no punibles, que escapan a la órbita del fuero penal juvenil y en los que intervienen otros organismos, creados a ese efecto, como el Servicio Local o Zonal”.
Mientras tanto, la Policía anunció un refuerzo del patrullaje. Martínez Pass contó que “hace tres semanas armamos un grupo de 15 efectivos caminantes, en moto y con móviles, exclusivamente para el casco céntrico, que trabajan de 20 horas a 5 de la mañana”, dijo y aseguró que “ya se están obteniendo resultados positivos”.
El escenario indica más que la presencia de menores. A principios de la semana pasada, una banda con apoyo de autos desvalijó una tienda en 35 entre 12 y 13. De madrugada, se llevaron unas 200 prendas en minutos. Y ayer a la madrugada saquearon una zapatería de 3 y 44, causando pérdidas por 25 mil pesos.
Martínez Pass detalló que “también tenemos casos de gente organizada, que tiene vendido lo que va a robar y puede abrir una vidriera o descalzar una persiana en 4 o 5 minutos”.
El fiscal Marcelo Romero analizó que “tenemos una situación de criminalidad sin pausa en los últimos años, con delitos cada vez más violentos. Hay un combo explosivo de marginalidad, que no es pobreza, sino falta de educación en la escuela y en casa, y consumo masivo de estupefacientes. Hablamos de un 95 % de hechos de criminalidad no organizada. Roban cualquier cosa para conseguir plata y drogarse”.
El flagelo deja huellas. Según el Presidente de la Cámara de Comercio de La Plata, Juan Carlos Piancasso, “esto cambió la fisonomía de la Ciudad y del Centro, donde los negocios ya tienen cortinas de chapa perforada”. Quedan en el recuerdo los paseos nocturnos con vidrieras iluminadas.
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