Los incendios de California dejaron unos 40 muertos, mientras 11.000 bomberos siguen combatiendo las llamas que arrasaron unas 86.000 hectáreas, más de 5.000 viviendas y dejaron unos 75 mil evacuados. El estado sufre una prolongada sequía que se combinó con las altas temperaturas y los intensos vientos para azuzar el fuego.
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