El hogar “Esos locos bajitos” de Gonnet, de calle 508 y 10, celebró sus 31 años, cobijando a niños y adolescentes de 0 a 18 años. Su director, José Lastra, trabajaba como referente en el hogar desde su fundación en 1986, hasta que creó la ONG que está al frente de la institución, y así logró continuar con el proyecto cuando por problemas económicos el Hogar corrió riesgo de ser cerrado.
Según contó el director, este tipo de organización es única en el país en este momento.
El establecimiento aloja a 51 chicos judicializados por problemas familiares, sostenidos mediante un convenio de becas que el Estado aporta por cada niño. Actualmente disponen de cuatro casitas y una quinta que está en proceso de construcción. “Los niños se agrupan por edad y sexo y viven con una referente de manera permanente”, explica el director e informa que “también trabajan en el lugar empleados de mantenimiento, una psicóloga y una asistente social”.
Lastra detalla que todos los niños están escolarizados y concurren, dependiendo de las edades al jardín de infantes, la escuela primaria, secundaria y escuela especial. Además, hacen talleres y deportes diariamente y cuentan con apoyo escolar en la sede de CILSA que funciona en el Centro de Fomento Ringuelet. También participan en actividades en la biblioteca popular Tupac Amaru infantil y juvenil. Mientras que los problemas de salud son atendidos en el Hospital San Roque de Gonnet y en las salas municipales 25 y 28.
“Cada año los chicos a partir de los 7 años van de vacaciones a San Clemente y siempre que se pueda realizan salidas a Córdoba. Intentamos que dos y hasta tres veces al año puedan pasar unos días de descanso”, explica Lastra.
Dentro de los preceptos con que conduce el director cuenta que “lo más importante es que los niños tengan amor, límites y que sean escuchados y preparados para tener una vida como todos los chicos se merecen, siempre desde la enseñanza del amor y el respecto por el otro”.
El director destaca la presencia, de la familia de los niños los días de visitas, ocasión en la que los chicos pueden disfrutar de actividades compartidas con ellos. Y agradecen a los donantes que se acercan para aportar lo que esté a su alcance, “como el matrimonio de jubilados que cobra la mínima, vecinos del barrio, que todos los meses nos entregan alimentos”, relata conmovido.
Lastra destaca como un logro “el acuerdo de palabra con una empresa de la industria plástica para que los adolescentes del hogar, a partir de los 18 años, y habiendo culminado sus estudios puedan ingresar a la planta de calle 518 y 12”.
Los interesados en colaborar con el hogar pueden donar alimentos no perecederos y artículos varios para el muso de los chicos acercándose a su sede o llamando al teléfono 484-0638.
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