Verónica Weber salió de su casa a las ocho de la mañana con la idea de que votaba rápido y se volvía, pero como faltó el presidente de mesa designado, le tocó hacerse cargo. “Ni siquiera había traído teléfono y mi hija se había quedado sola durmiendo. Pero bueno, también tuve que suspender el almuerzo que había planeado con mi papá”, contó.
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