Dos notas manuscritas con la firma de Albert Einstein que el científico dejó a un mensajero japonés como propina poco después de enterarse de que se le había concedido el Premio Nobel, serán subastadas hoy en Jerusalén.
La particular propina que dejó el científico judío alemán en el Hotel Imperial de Tokio en 1922 alcanzó ya en la subasta “on line” los 10.400 dólares: 8.000 uno de los documentos y 3.400 el otro, un importe muy superior al que se suele de dejar como gratificación por un servicio en un hotel.
En octubre de 1922, el científico más destacado del siglo XX se embarcó en un viaje a Japón para dictar conferencias, y durante el traslado de Europa a Asia se enteró por un telegrama de que se le había concedido el Premio Nobel de Física 1921, que había quedado vacante el año anterior, según explicó Raziel Seckbaj, editor del catálogo de la subasta de la casa Winners.
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