Emprendedor, inteligente, solidario, impulsor de fuentes de trabajo, Héctor Reynaldi dejó una profunda huella en los múltiples ámbitos laborales y sociales en los que tuvo intervención. Su fallecimiento, a los 69 años, provocó numerosas muestras de profundo pesar.
Su nacimiento fue registrado el 1º de mayo de 1948, en San Emilio, Partido de General Viamonte. Hijo de Rosalinda Moreno y Orlando Reynaldi, fue el menor de seis hermanos, de un hogar en el que se respiró el trabajo y la solidaridad como valores innegociables.
Fue aprendiz en el Astillero Río Santiago, donde trabajó varios años. Mientras tanto, estudió en el colegio Albert Thomas, donde se recibió de técnico mecánico. Luego cursó en la Universidad Tecnológica de La Plata, donde se graduó como Ingeniero Mecánico, en 1977. Dos años después lo becaron para estudiar ingeniería naval y logró graduarse en 1981.
Su vocación de superación y trabajo lo llevó a desempeñarse en diferentes empresas, donde estuvo al frente de numerosos emprendimientos de envergadura. Viajó por distintas provincias del país.
Se casó con Cristina Panfili, con quien tuvo tres hijos (Diego, Cintia y Mauricio) y tres nietos (Juan Francisco, Augusto y Cipriano).
Precisamente, el ingreso de los hijos a la actividad escolar lo llevó a participar de la actividad institucional en la cooperadora de la escuela. A su vez, participó de distintos emprendimientos vecinales para lograr mejoras estructurales en el barrio en el que residía.
De 2001 a 2005 fue concejal por el Partido Justicialista en Berisso. En 2000 se desarrolló como perito judicial hasta 2010.
Incansable y alegre, cada emprendimiento mereció su mayor atención. Se lo reconoció como gestor de trabajo para muchísima gente y eso lo llevó a cosechar numerosas muestras de agradecimiento y respeto.
Entre las diferentes actividades que desarrolló se incluyó su activa participación en el grupo Scout María Auxiliadora, donde fue presidente del centro de padres; ejerció la presidencia por tres períodos del Rotary de Berisso y fue integrante de la comisión directiva de la Cámara de Comercio de Berisso, por la actividad comercial que desarrolló su esposa Cristina Panfili.
También fue titular del Centro de Ingenieros y profesionales de Berisso, integró la comisión directiva del Centro de Fomento Banco Provincia y participó en la Sociedad Italiana de la vecina ciudad.
Entre los numerosos emprendimientos, también lo tuvo como protagonista la comisión que se armó para la reactivación del Puerto La Plata y la comisión directiva de la Unión Industrial del Gran La Plata.
Impulsó una exposición y programas referidos al trabajo para jóvenes.
Para Reynaldi el trabajo y la educación fueron los ejes de su vida; el servicio y dar, sus prioridades; y la lealtad y la amistad sus banderas innegociables.
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