“Nueva forma de ceguera”
Alberto Pérez Nuñez dice: “Recibí por WhatsApp una serie de fotografías de un cadáver -con evidentes signos de maceración-, sin texto aclaratorio pero que hacían presumir que se trataría del cuerpo hallado en el río Chubut y que correspondería, con seguridad, a Santiago Maldonado. Y me sentí tocado, lastimado. Me hizo ruido tanta ligereza. ¿Cómo puede ser que se envíen de manera tan desaprensiva esas fotografías?¿se detuvo un instante el emisor a pensar si se trataría de un familiar suyo?¿qué porción morbosa subyace bajo la superficie?. Algo que no es bueno nos está pasando, pensé y de inmediato me aparecieron un recuerdo y una reflexión: hace 50 años aprendí estudiando anatomía que la vía óptica -aquella estructura que nos permite registrar de manera consciente lo que vemos- comienza en las células de la retina y termina en la corteza cerebral de los lóbulos occipitales. Cualquier lesión en su trayecto condicionará, en la mayoría de los casos, algún tipo de ceguera. Es decir, para expresarlo con trazos muy gruesos, podremos captar las imágenes en nuestras retinas pero no lograremos tener conciencia de ello; como mirar sin ver. Tengo la firme sospecha de que, en circunstancias como éstas, en el acto automático de captar y reenviar un WhatsApp de este tipo, los impulsos visuales del operador se desvían del curso anatómico natural y acaban -de manera irremediable e instantánea- conduciendo la corriente neuronal desde sus ojos a sus pulgares, sin siquiera rozar la corteza. La ausencia de una mínima pausa. En tiempos que alguien califica de posmoralidad se configura, creo, una nueva especie de ceguera, la moral.”
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