En “El futuro llegó”, cinta que se muestra a las 12.20 y a las 19.30 esta semana en el Gaumont (Rivadavia 1635, Buenos AIres), Fernando Krichmar apunta su cámara al puerto de Ingeniero White, próximo a Bahía Blanca, para contar la historia de una localidad y su entorno que, hace un siglo, prometía un futuro luminoso, que el tiempo dejó oscurecido por la petroquímica, la precarización laboral y la contaminación.
De la mano del discurso del “progreso”, el polo petroquímico de Ingeniero White, prometió en su tiempo que Bahía Blanca se transformaría en la California argentina, pero la realidad es mucho más dura frente a un panorama desolador en el que surgen las voces de resistencia.
Desde principios del siglo XX, el puerto comercial de Bahía Blanca se convirtió en lugar al que confluyeron muchos inmigrantes europeos que vivieron una época floreciente en la década del 50, que les permitió cumplir el sueño del ascenso social. Pero con la instalación de uno de los mayores polos petroquímicos del país cambiaron las perspectivas y los tiempos prósperos pegaron un giro, desatando una fuerte disputa entre empresas poderosas que no solo fueron precarizando el trabajo sino que además destruyeron la ecología.
En ese lugar de testigo de lo que ocurre allí en Ingeniero White, Krichmar y sus compañeros integrantes del Grupo Cine Insurgente, proponen difundir la lucha de los vecinos que intentan detener el avance de esta situación crítica.
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