Sin explicación alguna dejaron de subsidiar al Centro de Desarrollo de Tenis de Mesa Adaptado que funciona en la Ciudad y que es el único en la provincia de Buenos Aires. La misma suerte corrieron los otro cuatro espacios que se dedicaban a la misma actividad en todo el país.
“Desde abril suspendieron el pago y hace una semana me confirmaron la baja de la ayuda y la imposibilidad de que se retome el pago de los $6.000 mensuales que recibía por llevar adelante el proyecto. No era una fortuna, no entendemos qué fue lo que pasó, no hubo ningún argumento de parte del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD)”, contó Santiago Morino, el docente a cargo de las clases que se dictan en el club Libertad que agradeció el apoyo que sigue recibiendo de la Federación Argentina de Tenis Adaptado (Fatema).
“De ese dinero, la mitad se destinaba para pagar el alquiler del salón al club y la otra parte era para comprar materiales y mantenimiento. Un juego de 8 pelotas, por ejemplo sale $1200, y el año pasado hubo que comprar ocho. No parece, pero hay gastos”, describió Morino.
Al centro concurren 18 deportistas con distintas discapacidades y allí encuentran un lugar donde desarrollarse e integrarse con otros jugadores que no requieren adaptación.
“Hay chicos que viajan desde Florencio Varela o Alejandro Korn y con este problema no sabemos qué puede pasar, porque al menos tenemos que pagar el espacio del club, que tampoco se encuentra atravesando un momento particular”, amplió el docente. Y es que la institución donde se practica en tenis de mesa es una asociación civil sin fines de lucro con sólo 108 socios y que encima ahora enfrenta un juicio laboral, por lo que no puede hacer frente a gastos extras.
El ENARD, a través de la Secretaría de Deportes de la Nación promocionó la actividad para convocar deportistas para los Juegos Parapanamericanos en San Pablo del año pasado y lo logró. Es más, dos de los medallas que trajo la selección nacional fueron de los platenses, Aylén Schevintt (20) y Lucas Meliá (19), que se entrenaron en el Club Libertad de calle 51 entre 16 y 17. Pero frente a este panorama, los sueños de los deportistas se ven amenazados.
“Yo voy a seguir dando clases e insistir en que se revierta esta situación. La idea es que la actividad crezca, que los chicos entre 13 y 23 años puedan convertirse en atletas y no tengan que pagar nada, como venía siendo hasta ahora. Pretendemos conseguir que alguna esfera estatal nos cubran los gastos u obtener sponsors privados, porque sería muy triste que esto que se construyó quede trunco”.
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