La Corte Suprema de Justicia revocó una decisión de la Cámara Nacional del Trabajo, que condenaba a una empresa a pagarle a una empleada despedida una indemnización tres veces mayor que la requerida en el pedido original de la demanda.
La demandante trabajó para la empresa transportadora de caudales Brink´s desde mayo de 2008 hasta febrero de 2011. Y luego de ser despedida, promovió un juicio laboral contra la empresa y su ART.
En principio, pidió una reparación de $482.112 por las lesiones físicas que afirmó haber sufrido en ese trabajo y que le provocaron una incapacidad del 50%. Durante el juicio se comprobó con el examen médico que la trabajadora sólo había sufrido una tendinitis que le provocaba una incapacidad del 7,32%, pero el fallo de la Sala III, firmado por los jueces Diana Cañal y al que adhirió Néstor Rodríguez Brunengo, sostuvo que de esa lesión se derivaba también una incapacidad psíquica del 10%.
Y decidió que la empresa y la ART debían pagar una indemnización por daño material y moral de $1.150.000, que con intereses llevaba la condena a $4.000.000.
La Corte revocó esa decisión y puso en evidencia que los jueces fijaron el triple de la suma pedida por la demandante sin aportar fundamentos para hacerlo, o cuál había sido el método para calcularla.
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