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“Spornosexuales”, el nuevo fenómeno de los hombres

“Spornosexuales”, hombres vanidosos de sus físicos - shutterstock
“Spornosexuales”, hombres vanidosos de sus físicos - shutterstock

Por Redacción

De los “metrosexuales”, ahora se pasó a los “spornosexuales”. Los hombres heterosexuales fueron caracterizados con el primer término por un evidente interés por el cuidado de su aspecto y un estilo de vida sofisticado, hasta entonces supuestamente despojados de ese tipo de cuidados, adjudicados estereotípicamente sólo a hombres homosexuales o a las mujeres.

Sin embargo, esa distinción quedó actualmente obsoleta. Ahora, los hombres urbanos prestan gran atención a su estilo, su indumentaria, su peinado y hasta su piel, ya que también recurren a tratamientos estéticos.

Fue por eso que el periodista Mark Simpson, el mismo que inventó el arquetipo de metrosexuales, volvió a crear un neologismo para agrupar a los hombres que -representados hoy por figuras como Cristiano Ronaldo- llevan más allá el culto a su masculinidad y su vanidad y, más que por su ropa, ahora se preocupan por sus cuerpos. El término surge de la unión del término sportsman (deportista) y la pornografía. Por ello las poses erotizadas y el culto a la musculatura.

Presenciamos entonces, según el padre del término, una segunda etapa de la metrosexualidad dos décadas más tarde. Los cuerpos esculturales, las barbas, la depilación del vello corporal, los peinados modernos, piercings, tatuajes y hasta escotes pronunciados son características recurrentes en esta novedosa estética masculina que rinde culto a la prolijidad pero a la vez intenta recrear un aspecto “descuidado”.

Por otro lado, un complemento fundamental de esta nueva masculinidad es el deporte. La modelación de los cuerpos en el gimnasio y la sexualización de los cuerpos de deportistas de alto rendimiento son recurrentes. Sin embargo, como adelantó Simpson al acuñar el término y a diferencia de la corriente metrosexual, la “spornosexualidad” es descrita como la estética que adopta un hombre heterosexual con una intención “homoprovocativa”, es decir, que busca la adoración homosexual, una técnica de marketing conocida como “gaybaiting”. De hecho, todos los componentes que la conforman recrean el atractivo de la pornografía gay de los años ´70 y ´80.

Para los especialistas en sexualidad, los cambios actuales en la imagen masculina migraron del ropaje a la desnudez, del estilo feminoide a la jactancia viril, de la conquista al autoerotismo brutal.

Además de la recurrente presencia de este estilo en la publicidad, también se da en la televisión, donde tanto las celebrities ya consagradas como los de aparición fugaz la recrean constantemente. Los músculos tonificados, los bronceados y los tatuajes ya no son particularidades, sino más bien generalidades.

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