Lo dice la ciencia hasta el cansancio y lo repiten los nutricionistas como un mantra sagrado: si queremos cuidar las arterias y que el colesterol no sea un problema, lo mejor es optar por las grasas cardiosaludables, mantener una alimentación rica en fibras, evitar el sobrepeso, apagar el cigarrillo para siempre y realizar por lo menos media hora de actividad física al día. Ahora, sin embargo, a esta rutina habría que incorporarle otra actividad clave para mantenernos en forma: controlar que nuestro médico no se equivoque al momento de tratarnos, algo que, según los propios profesionales de la salud, sucede en la mayoría de los casos de pacientes con problemas de colesterol.
El diagnóstico no es caprichoso sino que surge de un relevamiento realizado por la facultad de Ciencias Médicas de la UNLP en el hospital San Martín de La Plata y en dos instituciones privadas de la Ciudad (Sanatorio Argentino e Instituto de Diagnóstico Cardiovascular La Plata). En total, fueron analizados 800 pacientes de entre 18 y 80 años de edad durante casi un año.
“Una de las primeras conclusiones que vimos en el estudio y que más nos llamó la atención es la cantidad de personas con colesterol que no están siendo tratadas como corresponde”, advierte Diego Bares, profesor adjunto de la Cátedra de Medicina Interna A de la UNLP y uno de los responsables del trabajo.
Según el estudio, el 62% de los pacientes con colesterol que se atienden en nuestra región están mal tratados. “Esto significa que están sobretratados -explica Bares-, es decir que en vez de ser atendidos por su colesterol LDL, conocido generalmente como ‘colesterol malo’, son tratados por su colesterol total, lo que hace que se traten pacientes de más”.
Sobre esto, el estudio -realizado entre febrero del año pasado y marzo de este año- arrojó que cerca del 85% de los pacientes evaluados eran tratados por sus valores de colesterol total sin tener en cuenta el LDL, tal como está consensuado internacionalmente. Otro dato inquietante que dejó el trabajo encarado por la facultad de Medicina tiene que ver con las dislipemias en general: 4 de cada 10 platenses tendrían algún trastorno de este tipo.
“El relevamiento sirve para alertar sobre una situación que indudablemente se está encarando mal -advierte Bares-. Hay que tener en cuenta que, si bien es muy importante la dieta y la actividad física, el tratamiento farmacológico representa la piedra angular a la hora de encarar este tipo de enfermedades”.
El colesterol, se sabe, es fundamental y, por eso, la naturaleza lo ubicó en todas nuestras células. Todo procede del colesterol, que es el que forma parte de las membranas, que es el eje y centro de la síntesis de sustancias tan significativas como la hormona sexual, las del estrés y las que mantienen el sodio y el potasio en nuestro organismo. Además, forma parte de tejidos grasos, como el cerebro, y actúa en su correcto funcionamiento.
“La visión que hay que tener de un paciente a la hora de tratar su problema con el colesterol siempre debe ser integral -opina Bares-. Eso significa que se debe tener en cuenta su aspecto psicobiológico. Pero no se pueden seguir repitiendo errores desde nuestra posición de médicos que lo único que hacen es no ayudar al paciente”.
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