Unas partículas extremadamente pequeñas -conocidas como “puntos cuánticos”- pueden ser activadas con luces para generar una reacción química que interfiere en los procesos internos de las bacterias, haciéndolas más susceptibles a los antibióticos que las atacan, según una investigación de la Universidad de Colorado, Estados Unidos.
Este desarrollo podría significar el fin a la resistencia que algunos tipos de bacteria, entre ellas la escherichia coli y la salmonella, desarrollan ante los medicamentos con los que el ser humano intenta combatirlas.
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