Por ser su primera novela, el platense Rodolfo Luna Almeida parece ser un autor experimentado y sabio a la hora de narrar. Marinka. Una rusa niña vasca (Planeta, 2017) es una prueba de ello y de la capacidad de Almeida para, con distintas herramientas como la investigación periodística o la crónica pura, construir un texto atrapante.
Son muy valiosos los datos históricos que utiliza. Los nombres de Franco, Hitler, Lenin, Trotsky, Stalin, Dolores Ibárruri La Pasionaria o Nikita Jrushchov, entre otros, funcionan como un hilo conductor para mayor comprensión de la coyuntura política de entonces. La historia de esta novela histórica es sobre una niña vasca de 10 años, Marina, que en medio del conflicto de la Guerra Civil Española (1936-39) y luego de un intenso bombardeo de la aviación y la artillería franquista –con apoyo de aviones alemanes de la Legión Cóndor de la Alemania nazi de Hitler y aviones italianos del fascista Mussolini -sobre la capital de Euskadi, el gobierno autónomo decide antes de la caída de Bilbao, en 1937, embarcar en el puerto de Santurce a miles de niños vascos y asturianos de entre 5 y 14 años en el transatlántico Habana rumbo a Francia y La Unión Soviética, países en solidaridad con la República, para que pudieran refugiarse y luego volver terminado el conflicto.
Separada de su familia, Marina llegaría a la tierra de los bolcheviques –su hermano Félix le tocaría Francia- y lo que iba a ser sólo una experiencia de unos meses, y no mucho más, termina prolongándose veinte años.
Criada bajo esas circunstancias, la niña y toda la comunidad española crece y sobrevive a todo lo inimaginable. Esos veinte años de Marina serían atravesados por la Segunda Guerra Mundial (1939-45), nuevamente el horror y el sufrimiento de una irracional guerra dejando a millones de seres humanos muertos, la mayoría rusos.
La U.R.S.S será para Marina una nueva patria donde crecerá y se formara como una notable mujer de lucha, de firmeza ante las adversidades, convirtiéndose ahora en Marinka, proletaria de una fábrica y elegida en su juventud “la mejor tornera en la Unión Soviética”, como la retrataría en primera plana el periódico Pradva.
El desarraigo y el anhelado regreso a sus tierras bilbaínas para reencontrarse con su familia siempre estarán presentes, hecho que sucede cuando ya es toda una mujer de 30 años y regresa a España en 195, todavía con la sombra franquista y oscurantista de la religión y la espada. Decide dejar esa patria que en su momento le recitaba Federico García Lorca y Miguel Hernández para tomar un barco cuyo destino sería el puerto de Buenos Aires y reencontrarse así con su hermano Félix después de más de veinte años de ausencia forzada. La Argentina, para Marina o Marinka, será su nueva tierra y su nuevo amanecer. Así, el texto de Almeida se nos vuelve un relato estremecedor de sacrificio pero también, por qué no, un canto a la vida ante el horror de las guerras.
Editorial: Planeta
Páginas: 256
Precio: $299
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