Un bebé prematuro recibió una transfusión de sangre por orden de la Justicia de Mendoza, ya que sus padres profesan la religión de los Testigos de Jehová, que prohíbe ese tipo de prácticas médicas. El bebé, que nació con 30 semanas de gestación y pesa 1,200 kilogramos, debía ser sometido a una transfusión de sangre debido a su crítico estado de salud, según determinaron los médicos.
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