Dos cronistas argentinos viajan a la península coreana sin cruzarse –uno al norte, el otro al sur– y contrastan visiones sobre cómo se vive el último capítulo de la Guerra Fría. Corea del Norte llevó la idea del comunismo a un insólito sistema cuasi monárquico basado en la sacralización del líder y en una sociedad disciplinaria. Corea del Sur desarrolló un autoritario tecnocapitalismo que centró la exigencia en el estudio y el trabajo, generando altísimos niveles de estrés, explotación y suicidios.
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