Por GARGANTA
No queremos llegar a viejos, no porque se nos acerque el final, sino porque se acerca la jubilación, que es peor. Sabemos que si tenemos algo de salud y trabajo, nos jubilarán y con ello tendremos una vejez pletórica de colas, de recetas, de médicos, de remedios sin más remedio que esperar los aumentos que graciosamente nos otorgue el gobierno de turno. Estos tres chistes que leerán, los saqué de mi jubilación; son pobres, producen dolor y por supuesto, ninguna gracia como jubilación de argentino.
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