Vanessa Rial vivió un verdadero infierno. Lo dijo siempre, lo ratificó en un juicio oral y cada vez que tiene la posibilidad de enfrentar un micrófono. Por eso quiere cerrar una etapa. Lo necesita. Lo busca. Quiere salir de ese pozo que parecía profundo y sin escapatoria
“Necesito estar tranquila sabiendo que va a estar preso y que no me va a poder hacer nada a mí o a mi familia”, declaró antes del inicio del debate oral, en el que a Martínez Poch le impusieron una condena de 37 años de prisión.
Me pude sacar una gran mochila” Vanessa Rial, Ex pareja de Jorge Martínez Poch
“La noche previa no dormí, y llegué a pensar que no podía ir a hablar ante el tribunal. Cuando estuve ahí, mientras iba contando todo, fui reviviendo cada golpe y cada violación. Pero en definitiva logré descargarme y me pude sacar una gran mochila”, expresó Rial.
“Esto me cambió para siempre, pero por lo menos ahora puedo ayudar a otras víctimas de violencia de género”, destacó la mujer más de una vez.
A tal punto que hoy se percibe como una referente para que muchas otras personas puedan sobreponerse ante la adversidad.
“Quiero seguir trabajando y tal vez formar una familia en el futuro. Creo que voy a poder. Porque si pude superar todo esto...”.
También antes del arranque del juicio oral, opinó que “ahora se le da mucha más importancia a los casos de abuso y violencia de género. La comunidad tomó consciencia. Hace unos años era muy difícil que alguien se animara a denunciar. Mi trabajo consiste en ir a los barrios, ayudando a las personas que están con historias parecidas a la mía. Además, la gente se identifica conmigo. Es muy común que me paren en la calle, llorando, para decirme que a una hija le pasó algo parecido y que gracias a mí pudieron denunciar, o tuvieron el coraje de irse de la casa”.
“En general, me encuentro con casos de mucha violencia psicológica, física y también económica: muchas mujeres que se quedan al lado de hombres soportando golpes, insultos y maltratos porque no tienen adonde ir con sus hijitos. Entonces, quedaron en un callejón sin salida. Uno le aconseja distintas alternativas y eso es bien tomado”, detalló.
Por último, señaló que “una no vuelve a ser la misma, es muy difícil sonreír. Tengo a mis amigos siempre al lado. Pero ando con en la calle con mucho más cuidado”.
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