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21.4.2018
Cuando la imagen lo es todo

Instagrammers, los nuevos capocómicos

Surgidos y fogueados al calor de Instagram, los platenses Fran Gómez y Nachito Saralegui cosecharon más de 180 mil seguidores y agotan entradas en grandes salas de teatro locales y porteñas

Fran Gómez y Nachito Saralegui en el escenario del coliseo podestá, el mismo en el que estos dos instagrammers platenses sueñan poner en escena su espectáculo / sebastián casali

el dúo de instagrammers platenses que ya suma 180 mil seguidores

CECILIA FAMÁ
cfama@eldia.com

No firman autógrafos, pero todos quieren una foto con ellos. Si van por la calle, si están sentados en un bar, si se detienen a tomar un respiro a la entrada o salida de un teatro. Su magnetismo es tal que resulta llamativo para los transeúntes desprevenidos; todo el mundo -seguidores, amigos, curiosos- quiere una foto con ellos. Y cada vez que una de esas postales ingresa en la memoria de un celular, sale multiplicada por diez. O por cien. O por mil.

Para los fans de Fran Gómez y Nachito Saralegui, “instagrammers” estrella y figuras en ascenso en la comedia independiente, compartir en las redes esas tomas es una instancia ineludible. Los etiquetan en ellas, las comentan, les envían mensajes. Es su forma de expresar admiración y comunicarse con el dúo, que recibe literalmente miles de notificaciones por día y confiesa que a esta altura es imposible llegar a responderlas, o incluso verlas, más allá del agradecimiento que siente por tanto cariño.

Con apenas siete años de existencia -fue creada en octubre de 2010- , Instagram se consolidó muy rápidamente como trampolín para el despegue de numerosos proyectos artísticos. Y acercó a Gómez y Saralegui hacia donde más querían llegar: actuar, llenar salas, ganarse la vida haciendo humor, con su ágil y personal combinación de stand-up, monólogo, improvisación lúdica y sketches que interpretan en vivo o graban para su difusión vía Internet y también proyectan en sus incursiones teatrales.

“En síntesis, hacemos humor; los dos estudiamos teatro, y hace un montón de años que cada uno por su cuenta hace videos y se dedica a esto” resume Saralegui, de 25 años, quien también es conocido en la escena local por pertenecer al colectivo de humor Jueves de Trapo: “Hay un prejuicio bastante extendido de que porque somos instagrammers hacemos cualquier pavada e igual nos sigue todo el mundo. Y no es así: estamos trabajando todo el tiempo, todos los días, grabando videos, pensando en cómo mejorar los shows, en cómo proyectamos esto que nos pasa, con lo que estamos muy agradecidos. Este año cumplimos con todos los objetivos que nos planteamos… Hicimos catorce funciones en La Plata y en muchos lugares del país, casi todas a sala llena”.

El teatro independiente de La Plata tiene una trayectoria vasta y fecunda, con colectivos actorales que han trascendido su tiempo fundacional y ya llevan décadas en actividad, gestando obras y obteniendo galardones, como La Lechuza, Devenir, o el grupo de teatro de la UNLP. Varias generaciones de platenses han disfrutado de sus propuestas. En el terreno del humor, uno de los grupos emblemáticos es desde principios de la década pasada el Match de Improvisación Teatral; también los hermanos Marotta, con sus acrobacias, supieron años atrás refrescar la escena.

Ellos supieron innovar y mantenerse. Lograron instalarse y reciclar su público. Los aman. Ahora es el turno de Nachito y Fran, quienes irrumpieron en escena con frescura -ese Santo Grial de la comedia- y un formato de sketches al estilo del clásico “Cha cha cha” -videos que suben en sus redes sociales y luego representan en el teatro-, de gestionar éxito, talento y el desafío de la permanencia en los tiempos vertiginosos de Instagram.

Su estética es despojada: pocos elementos en escena. El vestuario es paródico: si son alumnos, se ponen un guardapolvos arriba de lo que tienen puesto; si son mujeres, una peluca. Con poca parafernalia, pero dotados con la chispa del humor que sintoniza con las nuevas generaciones, este año agotaron tres funciones en el Teatro Bar platense (en total, vendieron 1200 localidades); hicieron un ND Ateneo en la capital federal, a sala llena (otros 600 espectadores) y actuaron en salas más pequeñas de Rosario, Mendoza, Neuquén y otras ciudades del país.

“Nuestro sueño es hacer un Coliseo Podestá el año que viene con ‘Flashando secuencia’”, revelan, mientras posan para EL DIA en la emblemática sala de 10 entre 46 y 47.

VIDAS (CASI) PARALELAS

Fran Gómez (24) nació en La Plata. Desde chico jugaba con la filmadora de su papá y ya se pasaba el día haciendo videos. “Mi viejo la había comprado para grabarnos y tener recuerdos, pero con mi hermana Julia nos pasábamos la tarde filmándonos” cuenta: “Jugábamos a eso: hacíamos parodias de la novela ‘Padre Coraje’, imitábamos los noticieros… era nuestro pasatiempo preferido”.

Luego de cursar el secundario en el Liceo, empezó a estudiar Periodismo en la Universidad Nacional -carrera que este año terminó de cursar, y de la que prepara su tesis-, pero los años en la Escuela de Estética, y los talleres de teatro en Espacio 44 con Andrés Cepeda -y más tarde con Febe Chaves- marcaron el pulso de una de sus grandes pasiones. La experiencia periodística lo atrajo, sobre todo en los tiempos en que hizo radio con “el genio Yiyo Cantoni”, pero el teatro lo sedujo desde siempre.

El dúo recibe miles de notificaciones por día y confiesa que es imposible responder todas

Ahora es el turno de Nachito y Fran, quienes irrumpieron en escena con frescura

Sus seguidores son chicos de entre 18 y 25 años, pero su público se amplió hasta los 35-40 años

“En la radio, en todos lados, siempre estaba presente el humor” subraya: “Un día, con unos amigos armamos un canal de YouTube que se llamó ‘Salida de Emergencia’; éramos siete u ocho, y hacíamos videos cómicos. En ese momento empezó mi admiración por Nachito, que ya estaba con Jueves de Trapo y me fascinaba. De hecho, él participa en el último video de ‘Salida…’, lo invitamos y estuvo muy bueno”.

Esa invitación fue el puntapié inicial de la relación entre Fran y Nacho, que pronto devendría en “Flashando secuencia”, el espectáculo con el que recorren el país.

En coincidencia con Fran, Nacho también jugó con una filmadora y sus hermanos -José y Chachi- desde muy chico. “Recuerdo que venían mis amiguitos a casa y yo les decía ‘vamos a filmar’” repasa: “ésa era mi manera preferida de jugar, cuando todos preferían la consola SEGA”.

Hay un prejuicio de que porque somos instagrammers hacemos cualquier pavada” Nachito Saralegui, Instagrammer

Hacíamos parodias, imitábamos a los noticieros… era nuestro pasatiempo preferido” Fran Gómez, Instagrammer

“Desde entonces, siempre filmé cosas relacionadas con el humor; en los años del secundario en el San Benjamín, mientras estudiaba Derecho, siempre” revela Nachito, quien en 2012, con un grupo de amigos de sus padres, formó “Jueves de trapo”, el grupo de humor que en su canal de YouTube llegó a tener unas 100.000 visitas por video y que filmó la película “En busca del muñeco perdido”, con la dirección de Facundo Baigorri, “el cineasta del grupo”.

Tanto Nacho –que cursó dos años en la Escuela de Teatro local- como Fran coinciden en que la fascinación por el humor les surgió en la infancia, cuando veían a sus padres sintonizar programas como “Cha cha cha” o “Todo por dos pesos”. Admiten que “a veces no entendíamos del todo los chistes o lo que decían, pero igual nos reíamos. Siempre nos atrajo”.

“FLASHAR” EN EL TEATRO

Cuando “Jueves de trapo” se disolvió, y se peleó con su novia de ese momento, Nachito decidió capear la tormenta doblando la apuesta. Y se puso a filmar sin parar. “No me podía ni ir de vacaciones, así que empecé a filmar, a subir los videos a mi cuenta de Instagram, y explotó” relata: ”Fran ya tenía muchos seguidores en esa red, así que empezamos a hacer cosas juntos. Los dos teníamos el sueño de hacer teatro y nos focalizamos en eso”.

“Primero probamos con el stand up, que era lo que estaba de moda” reconoce el dúo: “tuvimos un coach; hicimos varios bares acá y en capital; pero al final del show siempre hacíamos algo de esto de los videos, algo más nuestro, y coincidía con el momento en que nos sentíamos más cómodos, el que más disfrutábamos”.

“Este año también tuvimos una participación en el show de Lucas Lezin (que tiene 1 millón de seguidores en Instagram), que nos sirvió para mostrarnos ante el público al que nos interesa llegar”, dicen.

Sus seguidores son chicos de entre 18 y 25 años, pero afirman que notaron que al dejar el stand up, ese público se amplió hasta los 35-40 años.

Nacho y Fran, Fran y Nacho, no necesitan marquesinas; no hay problemas de cartel. Sus teléfonos les permiten entrar a centenares de miles de hogares, y también vender entradas para una función de teatro. “Antes la gente se hacía conocida estando en televisión” concluyen, “y hoy podés alcanzar un gran masividad desde tu cuenta de Instagram. Parece sencillo. Pero ojo, también es un gran trabajo”.

 

 

 

 

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